Reproducción asistida

¿Y si se enamora de su hermano?

La revelación de los orígenes es un tema controvertido en reproducción asistida. Muchos pacientes que tienen que recurrir a la donación de gametos o embriones para ser padres deciden ocultar ese hecho a sus hijos. Incluso en el caso de que los padres decidan compartir la información, no contarán más que con algunos datos genéricos del donante que hizo posible su nacimiento. Es habitual que esto genere preocupaciones como, por ejemplo, la de que nuestro hijo padezca una enfermedad y no podamos responder las preguntas de los médicos respecto a antecedentes familiares.

Pero hay una pregunta que me sorprendió muchísimo la primera vez que la escuché: ¿Y si se enamora de un hermano? No es que nunca se me hubiese ocurrido, pero tampoco me pareció algo a lo que darle importancia. Sin embargo, seguí escuchando y leyendo esa frase muchas veces más. Por eso decidí escribir sobre ello, y no se me ocurre mejor momento para publicar el post que la semana en la que el amor es el gran protagonista.

Lo primero que quiero aclarar es que, siguiendo el razonamiento que he expuesto en otras ocasiones, no considero que mi hija tenga hermanos. Eso implicaría que tiene el mismo padre o madre que otra persona, y no asocio a los donantes con ninguna de esas dos figuras. Por lo tanto, Daniela sólo tendrá hermanos el día que yo tenga otro hijo. Pero hay personas que no comparten este punto de vista y sienten que sólo por compartir genética se establece una relación de parentesco. Es por eso por lo que aquí estoy empleando ese término.

¿Cuál es la probabilidad de que personas que comparten donante se conozcan?

No lo sé, y dudo que alguien pueda calcularlo. La Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida establece en su artículo 5.7 que “el número máximo autorizado de hijos nacidos en España que hubieran sido generados con gametos de un mismo donante no deberá ser superior a seis“. La responsabilidad del cumplimiento de este límite se reparte entre dos figuras:

  •  Los donantes deberán declarar en cada donación si han realizado otras previas, así como las condiciones de éstas, e indicar el momento y el centro en el que se hubieran realizado dichas donaciones.
  • Cada centro o servicio que utilice gametos de donantes será el responsable de comprobar de manera fehaciente la identidad de los mismos, así como, en su caso, las consecuencias de las donaciones anteriores realizadas en cuanto a la generación de hijos nacidos previamente.

¿Pero cómo pueden cumplir los centros con esa exigencia? La Ley prevé la existencia del Registro nacional de donantes. En él se inscribirían los donantes de gametos y preembriones, los hijos nacidos de cada uno de los donantes, la identidad de las parejas o mujeres receptoras y la localización original de unos y otros en el momento de la donación y de su utilización. El problema es que, a pesar de los años transcurridos, no se ha sabido nada de este Registro hasta hace bien poco. Y a las clínicas no le queda otra alternativa que la de confiar en la palabra de los donantes. En consecuencia, no pueden asegurar que el límite de seis niños nacidos gracias a un mismo donante se haya respetado.

¿Me preocupa esa posibilidad?

La verdad es que ni lo más mínimo. De hecho, como he dicho antes, me sorprende que para algunas personas sea una preocupación real. En lo que respecta a las relaciones humanas, suelo defender que todo lo que elijan personas adultas y libres para si mismas me parece bien. No tengo la mente tan libre de prejuicios como para que el incesto me parezca normal, aunque tampoco me atrevería a condenarlo. Pero es que el caso que estamos imaginando no llega ni por asomo a esa categoría.

Aunque lo considero improbable, voy a imaginar que dos desconocidos se enamoran y posteriormente descubren que hay una relación de consanguinidad entre ellos. Por mucha carga genética que puedan compartir no son hermanos. No se han criado como tal ni han comenzado una relación estando condicionados por esa circunstancia. ¿Qué es lo que tendría que preocuparme?

Además, tampoco es que las personas ajenas a la reproducción asistida estén exentas de riesgo. ¿Todos podéis poner la mano en el fuego por vuestras parejas? ¿Y por vuestros padres? ¿Quien os asegura que no tenéis vosotros mismos hermanos de los que desconoceis su existencia? La posibilidad existe, y no creo que nadie vaya pidiéndole a su pareja una prueba de consanguinidad para descartarla.

Las personas debemos centrarnos en vivir, sin preocuparnos por supuestos algo disparatados e improbables. Si algún día mi hija se enamorara de un “hermano” genético y nunca lo descubriera, su vida seguiría exactamente el mismo curso que si no lo fuera. Y si llegara a enterarse, espero que le diera a esa coincidencia tan poca importancia que no condicionara su relación. Porque por encima de todo, lo que deseo es que mi hija sea feliz. Creedme, me preocupa mucho más que algún día se vea inmersa en una relación tóxica. Eso es más grave y, por desgracia, mucho más frecuente.

¿Vosotros os habéis planteado en alguna ocasión este tema? ¿Os preocupa? Estaré encantada de leer vuestras opiniones.

17 comentarios en “¿Y si se enamora de su hermano?”

  1. No me lo había planteado nunca al no haber tenido que recurrir nunca a un donante. No obtante siempre es interesante leer sobre temas que nos nos desconocidos. Una vez te he leído, opino lo mismo que tu. Un abrazo!

  2. No se me había pasado por la cabeza, la verdad. Pero me ha parecido muy interesante tu reflexión. Es normal que no te preocupe, pero seria muy interesante conocer en números esta probabilidad.

  3. Es muy cierto lo q dices de q aunque tengan consanguinidad no son hermanos pq no se han criado como tal. Yo tengo tres hermanas, dos consanguineas y una por el matrimonio entre mi madre y mi padrastro, pero realmente solo considero hermanas a quienes se han criado a mi lado, la hija q tuvo mi padre biológico con su nueva mujer no puedo considerarla tal pq no la conozco ni he convivido con ella.
    Así q estoy completamente de acuerdo contigo en q tu hija solo tendrá hermanos si tú tienes más hijos, el resto son coincidencias.

  4. Alguna vez me he planteado eso igual que me he planteado que pasaría si mi pareja me hubiese confesado que realmente es una mujer….y siempre llego a la misma conclusión: me da igual. Si me he enamorado de esa persona realmente me da lo mismo. Como tú dices, no se puede considerar incesto cuando dos personas no se ha criado juntas ni como hermanos. Si ambas personas son adultos y libres, y no hace daño a nadie con su decisión, no somos quién para juzgarlo.

  5. Por una parte felicitarte por tu post, está muy bien argumentado.
    Y por otra parte sinceramente creo que a veces la gente se plantea cosas bastante inverosímiles.
    Tu hija no tiene hermanos, y no tendrá a no ser que TU tengas otro hij@. Ser hermanos es compartir familia, no donantes.
    Por lo que a material genético se refiere, podría pasar si (aunque sería poco probable) que tu hija ‘topara’ con alguien con su mismo material genético masculino (y digo masculino pq no se considera padre), pero solo compartirían el 50%, los riesgos serían improbables. Antaño había gente con hijos “bastardos” que tenían más probabilidades de que esto pasara.
    Creo que no hay que darle tantas vueltas a las cosas, agradecer a la ciéncia que da la oportunidad de ser madre/padre a quién no puede, y disfrutar de la maternidad/paternidad.
    Un beso guapa

  6. No me había planteado nunca eso. Para mí un hermano es con el que te crías no con el que compartes consanguinidad. Por ejemplo, yo puedo haberme criado con un primo desde pequeña por X motivos y para mí es mi hermano aunque no llevemos la misma sangre de madre y padre, porque esto también pasa cuando uno de tus padres fallece y el otro encuentra otra pareja que te cría y te cuida, esa persona será a la qeu tú quieras y llames padre/madre, sin duda. Así que yo pienso como tú, hasta el día que tú no le des hermano a la muñeca preciosa, será hija única.

  7. Me ha gustado mucho la forma en que has planteado el tema y coincido contigo en el hecho de que tu hija tendrá hermanos si tú decides tener más hijos. No hay más.

  8. No me lo había planteado nunca. Pero me parece razonable que se te pase por la cabeza. Supongo que si indagamos por internet podemos encontrar casos. Pero hay familias que no tienen relación entre hermanos y los primos no se conocen y se podrían enamorar. También han habido casos de hermanos que no se conocían y han acabado teniendo relación. No sé, es complicado. Entiendo tu preocupación.

  9. Es un tema complicado….la palabra de un donante a veces no valen nada. Recuerdo cuando estudiaba en la facultad los típicos carteles de donación de óvulos o semen y algún compañero recurría a ello cuando le faltaba dinero…y solía hacerlo en diferentes sitios… queda mucho que regular y normas que establecer al respecto. Lo de los hermanos es difícil de saber incluso el porcentaje de probabilidades.

  10. La verdad es que me hace mucha gracia el tema. Para mí no tiene ninguna importancia. Como viene ocurriendo contigo, pienso exactamente igual. Lo cierto es que jamás me lo he planteado ni me preocupa lo más mínimo. La gente está fatal!

  11. Nunca lo había pensado, pero estoy contigo: no me preocuparía nada! Es una posibilidad casi improbable , la gente le da vueltas a cualquier cosa para sacar puntilla!

  12. Completamente de acuerdo contigo, hay cosas que no hace falta plantearse por su improbabilidad o porque, sencillamente, no hay nada que podamos hacer para evitarlas. No hay que darle más vueltas, sin embargo, este artículo me parece una respuesta excelente ante una pregunta así. Usaré tus argumentos a partir de ahora, espero que no te importe jeje 🙂

  13. Madre mía, yo creo que es rebuscar demasiado para plantearse algo así… como tú dices, para mí eso no son hermanos, es mi opinión, y por supuesto me preocupan millones de cosas mucho más antes que eso, quizás porque no he acudido a donantes, pero vaya, que aunque lo hubiera hecho puedo asegurarte que no me preocuparía lo más mínimo. Un post muy interesante!!

  14. Hola!
    Entiendo tu punto de vista y estoy muy de acuerdo contigo en que es bastante inverosímil que sucediera un caso así.
    Pero no comparto tu opinión de que tu hija no va a tener hermanos a no ser que tú tengas otro hijo. Está claro que no se criará con hermanos, pero hermanos tendrá, y compartirán una carga genética importante con ellos.
    Es absurdo cuestionarse un dilema moral por este hecho, pero sí que hay que tener en cuenta los posibles problemas que habría por consanguinidad en caso de que nacieran hijos de esta unión. Aunque, como decía al principio, las posibilidades de que esto ocurra son infinitesimales y creo que no vale la pena ni pensar en ello.
    Besos!

    1. Hola Maribel.
      Muchas gracias por compartir tu opinión.
      Digo que mi hija no tendrá hermanos salvo que yo tenga otro hijo porque para mí ese término no es puramente biológico. Obviamente habrá otros seres humanos con los que comparta carga genética, pero no mantendrá con ellos el tipo de relación que en el contexto social define a los hermanos. Pero, por supuesto, esto tan sólo es una opinión y siempre es agradable escuchar otras.
      Cierto es que, en caso de tener descendencia, compartir carga genética pueda ser importante. Por eso considero adecuado contar a los hijos cuál es la manera gracias a la que han nacido y las implicaciones que ello conlleva. Para que, si en algún momento hubiera sospecha de coincidencia genética, sepan el catálogo de pruebas que existen para asegurar el bienestar de su descendencia. Pero sin trasladarles un especial temor por este hecho ya que, como ambas pensamos, es altamente improbable que una cosa así ocurra.
      ¡Un abrazo!

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