Método ROPA: otra forma de convertirse en madres
Reproducción asistida

Método ROPA: otra forma de convertirse en madres

La reproducción asistida en general es una gran desconocida para la mayoría de la población. Salvo pacientes o profesionales, me he cruzado a pocas personas que conocieran las cuestiones más básicas. Yo misma tenía conocimientos muy vagos antes de meterme de lleno en los tratamientos. De hecho, no supe en qué consistía el método ROPA hasta meses después de pisar por primera vez una clínica de fertilidad. A menudo tengo la impresión de que esta es una técnica particularmente desconocida. Por eso quiero hablaros de ella.

¿Qué es el método ROPA?

Se denomina método ROPA (Recepción de Ovocitos de la Pareja) a la técnica de reproducción asistida mediante la cual las dos integrantes de una pareja homosexual pueden participar de manera activa en la concepción de su hijo. Una de ellas aportará el óvulo que será fecundado con el semen de un donante anónimo, mientras que la otra recibirá el embrión resultante al que gestará y parirá. El bebé que nazca de este procedimiento tendrá por tanto una madre genética y otra biológica.

El tratamiento al que se someten las pacientes no difiere en nada al de una doble donación de gametos. Una mujer se somete a una estimulación ovárica para generar el mayor número de folículos posibles. Tras la punción, los óvulos recuperados se fecundaran en laboratorio y se observará el desarrollo embrionario durante algunos días. De manera paralela, otra paciente prepara su endometrio hasta que alcanza las condiciones óptimas para lograr el embarazo. Es entonces cuando tiene lugar la transferencia embrionaria.

¿Cuál es su particularidad?

Aunque el procedimiento sea idéntico al de otros tratamientos, los efectos legales en lo relativo a la filiación del recién nacido son muy distintos. La Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida establece en su artículo 5.5 que «la donación (de gametos o preembriones) será anónima y deberá garantizarse la confidencialidad de los datos de identidad de los donantes». Lógicamente, en el supuesto que estamos tratando es imposible cumplir con este precepto.

El método ROPA constituye por tanto una excepción al mismo. Al tratarse de una donación de óvulos no anónima, las dos mujeres serán legalmente progenitoras del bebé nacido mediante esta técnica y contraerán por tanto los mismos derechos y obligaciones sobre él. Será indispensable que exista vínculo matrimonial para que la pareja pueda acceder a este tratamiento de reproducción asistida.

¿Hay otras opciones para las parejas de mujeres?

Por supuesto que sí. Cada integrante de la pareja tiene a su disposición las mismas opciones que las mujeres que deciden emprender la maternidad en solitario. Algunas de ellas pueden ser incluso más ventajosas física y económicamente. Pero es estupendo que la ciencia y la legislación hayan avanzado hasta el punto de ofrecer otra alternativa más para aquellos que optan por un modelo familiar distinto al tradicional.

Conviene señalar que, aunque sólo el método ROPA permite la participación activa de ambas en los tratamientos, no hay que restar valor a la figura de la otra madre en los casos en los que no se opte por él. Acompañar y apoyar al paciente de reproducción asistida es una labor importantisima que también requiere una enorme implicación. Por no hablar de que ni la carga génetica ni la gestación son elementos necesarios para convertirse en madre.

¿Conocíais el método ROPA? ¿Qué os parece? ¿Tenéis a alguien cercano que se haya sometido a él?

Todo lo que debes saber sobre la maternidad en solitario
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Todo lo que debes saber sobre la maternidad en solitario

Tuve claro desde muy joven que sería madre soltera por elección. Eso no evitó que al iniciar la búsqueda del embarazo me asaltaran muchísimas dudas. ¿Cómo tendría un hijo? ¿Podría mi economía soportarlo? ¿A qué problemas tendría que enfrentarme? La maternidad en solitario da vértigo. Cada vez son más las mujeres que eligen esta forma de maternidad. El 20% de los tratamientos de reproducción asistida son realizados por mujeres sin pareja (dato extraído de la web de la clínica barcelonesa Fertty). Pero no siempre se cuenta con alguien en nuestro entorno a quien plantearle nuestras inquietudes. Internet sigue siendo la principal fuente de información para nosotras. Por eso escribo este post en el que intento responder las cuestiones anteriores.

¿Qué es la maternidad en solitario?

Cuando hablamos de maternidad en solitario en este contexto nos estamos refiriendo a aquellos casos en los que la mujer está decidida a vivir su maternidad como única progenitora, sin compartir los derechos ni las cargas de la misma con una pareja. Eso no significa la ausencia total de acompañamiento en la crianza de los hijos. Las madres solteras por elección suelen contar con una red de apoyo formada por familiares y amigos que ayudan en la medida de lo posible a la mujer que da este paso.

¿Cómo convertirse en madre soltera por elección?

Cuando una mujer opta por la maternidad en solitario, tiene principalmente dos vías para llegar a ello: la adopción y la reproducción asistida. No puedo aportar demasiado respecto a la primera. Aunque busqué información sobre ella, pronto deseché esta posibilidad por la tremenda complejidad de los procesos de adopción y la imposibilidad de cumplir con los requisitos establecidos. Como la mayoría de mujeres, opté por acudir a la reproducción asistida. ¿Pero cuáles son las posibilidades en este ámbito?

Inseminación artificial con semen de donante (IAD)

La inseminación artificial con semen de donante es a priori el tratamiento ideal para mujeres sin problemas de fertilidad que optan por la maternidad en solitario. No entraré a pormenorizar los detalles de este u otros tratamientos porque eso daría para varios artículos. Pero es importante señalar que esta técnica es la de menor complejidad y la menos invasiva para la paciente de las que se enumeran aquí. Esto repercute en un coste más bajo (en torno a los 1000€ frente a los 5000€ de la fecundación in vitro), lo que la convierte en muy atractiva para aquellas mujeres en las que no existe indicación médica contraria a ella.

Pero no todo son ventajas. La posibilidad de embarazo es tan solo de entre un 15 y 20% en cada intento. Sobre el papel, no es un mal porcentaje, pero hay que tener en cuenta el golpe emocional que supone cada negativo. La principal razón para dejar las inseminaciones artificiales durante la búsqueda de mi embarazo fue precisamente sentir que el desgaste psicológico era mayor a las probabilidades de éxito.

Fecundación in vitro con semen de donante (FIVD)

La fecundación in vitro con semen de donante es un tratamiento mucho más complejo. Está indicado en mujeres que por razones médicas no pueden conseguir el embarazo mediante inseminación artificial, o que han tenido varios intentos fallidos con esta técnica. En este caso, las posibilidades de embarazo se duplican. Por ello muchas pacientes se plantean recurrir a la FIVD sin haber intentado ninguna IAD.

Cada mujer debe someterse al tratamiento que más le convenza (siempre que exista consenso con su equipo médico), pero mi recomendación es empezar por la inseminación artificial siempre que sea posible. La fecundación in vitro es mucho más invasiva y, por tanto, tiene más riesgo para la paciente. Aunque el excelente trabajo de las clínicas de fertilidad lo minimiza, no debemos olvidar que existe. Habrá tiempo de asumirlo si resulta necesario.

Doble donación de gametos

La donación de semen está implícita en cualquier tratamiento de reproducción asistida destinado a una mujer sin pareja, pero en ocasiones también se precisa la donación de óvulos para conseguir el embarazo. Aunque hay casos de pacientes jóvenes que no pueden utilizar sus propios óvulos, lo habitual que este tratamiento sea necesario en aquellas mujeres que han visto reducida su fertilidad debido a la edad.

Los enormes cambios sociales influyen cada vez más en el retraso de la edad de maternidad. Actualmente, las técnicas de preservación de la fertilidad están en auge por este motivo. Pero aquellas mujeres que no hayan podido recurrir a ellas cuentan afortunadamente con la oportunidad de ser madres gracias a una donante de óvulos.

En estos casos, existe también la posibilidad de recibir embriones donados por otros pacientes (embriodonación). Es una técnica más barata que la donación de óvulos tradicional, cuyo coste es muy elevado debido a la complejidad y al número de personas que intervienen en el proceso. La contrapartida es que su tasa de éxito es algo inferior al tratarse de embriones procedentes de otros tratamientos.

¿Y una vez conseguido el embarazo?

No creo que la maternidad en solitario plantee muchos más problemas que las opciones tradicionales. Nuestras preocupaciones son las mismas que las de cualquier embarazada desde el momento en que vemos el positivo en el test de embarazo y la crianza de nuestros hijos nos pondrá a prueba de la misma forma. Es innegable que tenemos una serie de particularidades. Ser las únicas responsables de la unidad familiar nos lleva con frecuencia a una mayor preocupación por la conciliación laborar, la economía y el futuro. Pero los integrantes de un modelo familiar típico no son ajenos a esto.

También tendremos que responder a preguntas de nuestros hijos, ¿pero quién no tiene que hacerlo hoy en día? Los padres divorciados tendrán que explicar a sus hijos porqué no viven juntos. Las parejas homosexuales les contarán que tener dos mamás o dos papás es un modelo de familia más. Y las parejas heterosexuales deberán educar a sus hijos en la diversidad familiar. Si tienes claro que la maternidad en solitario es para ti, no dejes que estos miedos te frenen. Te aseguro que es una experiencia que merece la pena.

Reproducción asistida

El anonimato del donante

Hace dos semanas me tocó leer otro de esos artículos periodísticos de tufillo conservador y rigor inexistente que sólo buscan perpetuar la imagen distorsionada que la gente ajena a la reproducción asistida tiene de ella. Mi primer pensamiento fue el de escribir un post de respuesta como he hecho en otras ocasiones, quizás lo hubiera hecho si hubiera estado en condiciones de sentarme frente a un ordenador. Pero una vez superado el enfado inicial pensé que, teniendo en cuenta que el texto había sido escrito por un “profesional” que probablemente buscaba su minuto de gloria o un nuevo contrato en alguno de los medios más rancios de nuestro país, decidí que no voy a contribuir en nada a su difusión. Me parece más constructivo seguir hablando de la reproducción asistida de verdad, con sus luces y sus sombras, y no de la que algunos personajes retrógrados quieren dibujar.

La donación de gametos o preembriones es un tema que da para varios post. Por algún lado hay que empezar y yo voy a hacerlo hablando del anonimato de los donantes. Este es un tema recurrente en cualquiera de las conversaciones sobre reproducción asistida que mantengo, tanto con personas ajenas a estos tratamientos como con receptoras de alguna donación. En el primer caso, lo que hay es curiosidad acerca de un tema que se desconoce y del que hay mucho mito y desinformación circulando.

¿Cuál es la regulación?

La Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida es muy clara en este tema al establecer en su artículo 5.5 que “la donación será anónima y deberá garantizarse la confidencialidad de los datos de identidad de los donantes por los bancos de gametos, así como, en su caso, por los registros de donantes y de actividad de los centros que se constituyan”.

Seguidamente reconoce el derecho de los hijos nacidos gracias a donación y de las receptoras de gametos y preembriones “ a obtener información general de los donantes que no incluya su identidad”. En algunas clínicas, esta información general incluye el peso, la altura, color de ojos, número de hijos nacidos a otras donaciones, etc. En mi clínica eran más restrictivos y la única información de los donantes que comparten es la edad y el grupo sanguíneo.

De manera excepcional “en circunstancias extraordinarias que comporten un peligro cierto para la vida o la salud del hijo o cuando proceda con arreglo a las Leyes procesales penales, podrá revelarse la identidad de los donantes, siempre que dicha revelación sea indispensable para evitar el peligro o para conseguir el fin legal propuesto”. La revelación de la identidad en estos supuestos tendrá además “carácter restringido y no implicará en ningún caso publicidad de la identidad de los donantes”.

¿El donante anónimo es entonces la única opción? Sí, al menos en las clínicas en territorio español. Si se quiere conocer la identidad del donante, habrá que trasladarse a alguno de los países que contemple esa modalidad en su regulación. También existe la posibilidad, algo disparatada en mi opinión, de adquirir una muestra de semen a través de un banco internacional. Esta puede ser una opción para mujeres que opten por no realizar sus tratamientos en un centro de reproducción asistida.

¿Qué opino yo sobre el tema?

Me gusta el sistema que rige en España y, si hubiera existido la posibilidad de elegir, hubiera optado igualmente por un donante anónimo. No creo que con ello pretenda restar visibilidad o infravalorar la figura del donante. ¿Cómo podría hacerlo cuando gracias a su existencia he sido madre? Pero tampoco estoy dispuesta a darle más importancia de la que para mí tiene.

Sin menospreciar la importancia de la genética, no creo que este tipo de donación tenga un significado muy distinto a la de sangre, médula u órganos. Para mí todas estas donaciones le aportan al receptor algo que necesita para llevar adelante un tratamiento. Pero una vez conseguido el fin, el donante no es más que una figura digna de reconocimiento y agradecimiento. Si pensara de otro modo, es muy probable que no hubiera dado el paso de convertirme en madre soltera por elección. Nunca podría privar conscientemente a un hijo de una figura que considerara irremplazable y necesaria para su desarrollo personal.

Entiendo que haya gente que no comparta mi opinión. Algunas personas han llegado a discutirme incluso que mi hija sí tiene padre. Para mí la paternidad y la maternidad no tiene nada que ver con espermatozoides, óvulos o gestaciones. Tampoco creo que la genética condicione irremediablemente nuestra forma de ser o actuar. Y estas ideas son las que intentaré transmitir a mi hija. Confío en que ella comparta mi razonamiento porque, en caso contrario, podría frustrarse ante la falta de información que nunca podrá obtener.

Ésta es una cuestión muy personal. Hace unas semanas otra madre soltera por elección me comentó a través de Instagram que para ella era muy importante que el donante no fuera anónimo, y conocer su punto de vista resultó muy enriquecedor. Por eso estaré encantada de leer cualquier experiencia u opinión que me hagáis llegar.

 

Reproducción asistida

Consejos para elegir clínica de fertilidad

Siguiendo con la agenda marcada, hoy traigo un post relacionado con la reproducción asistida. La semana pasada iniciaba esta sección hablando de los distintos aspectos que han de tenerse en cuenta a la hora de optar por la sanidad pública o privada para realizar estos tratamientos. Ya dijimos que en la Seguridad Social todo está muy protocolizado y el paciente tiene poca capacidad de elección. Pero si optamos por la vía de la medicina privada, la situación cambia radicalmente.

Habrá muchas decisiones que tomar y la primera, y casi más importante, es que clínica de fertilidad elegir. Puede que conozcáis alguna porque un conocido os haya hablado de su experiencia, o que tengáis la suerte de encontrar a un profesional que os asesore. Pero si sois tan ajenos a este mundo como lo era yo hace tres años, puede que estos consejos os sean de ayuda.

Internet es un buen aliado

Una sencilla búsqueda en San Google me dio toda la información que necesitaba cuando decidí iniciar mi proceso de reproducción asistida. Con la fórmula “clínica de fertilidad + ciudad”, obtendréis en escasos segundos un listado de todos los centros de vuestro entorno.

A partir de ahí podéis consultar la página web de cada clínica. En la mayoría de ellas podréis encontrar los servicios que ofrece el centro, el cuadro médico del mismo, una pequeña descripción de los principales tratamientos, la información relativa a la ubicación y los datos de contacto, etc. Algunas van más allá y publican sus resultados clínicos, información sobre los precios o medios de financiación… Y en todas ellas encontraréis un formulario de contacto a través del cual podréis solicitar más información. En este punto hay que tener en cuenta que, aunque solicitéis que la información os la den por teléfono o por correo electrónico, lo más probable es que el personal de la clínica os llame para concertar una cita y sólo acudiendo a ella obtengais lo que buscabais.

El formulario de contacto de la clínica en la que realicé mis tratamientos distingue entre “Quiero recibir más información” o “Quiero solicitar una cita”. A pesar de marcar la primera opción, me llamaron diciendo que sin cita no había información adicional. Lo mismo me ocurrió con otras dos clínicas. Y digo yo, ¿por qué no evitarnos la tonteria?

Es posible que con la información que hayais encontrado esteis en disposición de descartar alguna clínica. Esto no suele responder a ninguna causa racional, pero a veces el instinto nos dice que nuestro sitio no es ese. Lo que no recomiendo en ningún caso es tachar una clínica de fertilidad por las valoraciones de otros usuarios en foros de opinión.  En cuestiones de clínicas y médicos cada persona cuenta la historia que le ha tocado vivir. Que un paciente haya tenido una mala experiencia no significa que esa clínica sea menos válida. Incluso es posible que para lo que una persona es un aspecto negativo para otra sea un punto a favor. Recordad que no todos buscamos lo mismo ni tenemos las mismas necesidades.

La primera impresión in situ

Si ya tenéis una idea de que clínicas pueden interesaros, lo mejor es ir a conocerlas directamente. La mayoría de las clínicas ofertan la primera visita gratuita, y las que no lo hacen suelen lanzar promociones cada pocos meses. En estas visitas veréis las instalaciones de cada centro, tendréis el primer contacto con el personal médico que llevaría vuestro caso y os darán información detallada del coste económico de cada tratamiento.

Estas citas son sobre todo importantes para conocer la dinámica de la clínica, ya que el valor médico de las mismas dependerá de cual haya sido vuestro recorrido en reproducción asistida. La primera vez que yo fui a una clinica de fertilidad no tenía ni idea de que iban a pedirme. Salí de allí con un listado de pruebas y la orden de volver con los resultados. Pero es habitual que las parejas que acuden a este tipo de centros vayan con su carpeta bien cargada de papeles, ya sea porque vienen de otra clínica o porque han comenzado el estudio de fertilidad en la Seguridad Social. En este caso, ya podrán obtener una valoración médica e indicación de tratamiento en la primera visita.

Mi consejo es que visitéis tantas clínicas como queráis. Aunque la primera a la que acudís os convenza, no dejéis de visitar otras. Es importante sentir que estás tomando la decisión adecuada y, ponderando varias opciones, es más probable que tengamos esa percepción. Yo misma estaba convencida de que la primera clínica que había visitado era perfecta para mí, pero me obligué a ver otra más. Sólo así pude comprobar que las sensaciones que había tenido se debían a la clínica y no a las ganas de empezar los tratamientos cuanto antes.

Tomar una decisión con calma

Tras varias visitas, con toda la información sobre la mesa, llega el momento de decidir en que clinica confiaréis finalmente. No es una elección fácil. Habrá que ponderar todos los pros y contras de cada centro hasta encontrar aquel que mejor se adapta a vosotros.

Mi único consejo en este punto es que el peso de la decisión no recaiga únicamente en el aspecto económico. No pretendo restarle importancia a esa cuestión. Sé que para muchas mujeres y parejas el precio de los tratamientos es inasumible. Para mí, el dinero también era la mayor fuente de preocupación porque mis recursos eran limitados. Lo que intento transmitir es que si una clínica no ha cubierto vuestras expectativas, no deberíais decantaros por ella sólo porque el total del presupuesto sea menor.

La reproducción asistida no es un camino de rosas. Salvo que seáis de los afortunados que consiguen el embarazo tras su primer tratamiento, os tocará enfrentaros a situaciones que ponen a prueba la templanza de cualquiera. Si las cosas no son fáciles, es crucial que estéis satisfechos con vuestra clínica y confiéis en el equipo médico que os está tratando.

Espero que estos breves consejos os sirvan de ayuda si estáis pensando en acudir a un centro privado. Y si ya habéis pasado por este proceso y queréis añadir algo más, estaré encantada de leer vuestros comentarios. Lo que me comentasteis por Instagram relacionado con el anterior post me pareció muy interesante.

Reproducción asistida

¿Sanidad pública o privada? Una cuestión importante en Reproducción Asistida

Uno de mis propósitos de año nuevo es ser constante con el blog. En mi mente hay un calendario donde están organizadas todas las entradas que quiero escribir y las posibles fechas para que vean la luz. Pero la realidad es que los días van pasando, el cansancio se va acumulando y cuando me quiero dar cuenta ha pasado una semana desde la última publicación y tengo más de 20 borradores pero ningún artículo que sacar del horno.

No dispongo del tiempo que me gustaría dedicar a escribir, así que no voy a ser tan ambiciosa como para establecer desde el primer momento un calendario de publicación súper estricto. Sería un proyecto condenado al fracaso. De momento me conformo con dedicar un día de la semana a una temática concreta. Por eso los miércoles son a partir de hoy el día dedicado a la Reproducción Asistida.

Cuando una mujer o pareja es consciente de que necesita ayuda médica para concebir, una de las primeras cuestiones que surgen es donde acudir para recibirla. La primera decisión será la de recurrir a la Seguridad Social u optar directamente por la medicina privada. No es una elección fácil. Ambas opciones tienen pros y contras y lo único que podemos hacer es valorarlos todos y elegir la opción que más se ajuste a nuestras necesidades. ¿Qué cuestiones hay que tener en cuenta?

El coste económico

El desembolso que habrá de realizar el usuario es sin duda la mayor diferencia entre ambos sistemas. El coste de un tratamiento de reproducción asistida en la Seguridad Social es prácticamente inexistente. El paciente tiene que adquirir la medicación, pero el gasto es mínimo al tratarse de medicamentos de aportación reducida. Excepcionalmente, el paciente puede tener que hacer frente a otros gastos. Por ejemplo, en algunas Comunidades Autónomas, las mujeres deben asumir el coste de la muestra de semen.

En el ámbito privado, los costes los asume el paciente salvo que éste tenga contratado un seguro médico que ofrezca este tipo de cobertura. Y la reproducción asistida es tremendamente cara. Al precio del tratamiento, habrá que sumar la medicación y el coste de todas las técnicas usadas que no se incluyan en el presupuesto inicial.

A modo de ejemplo, el coste real que tuvo mi primer tratamiento de reproducción asistida fue de 1308,18€ incluyendo la Inseminación Artificial, la muestra de semen del donante y la medicación (695, 309 y 304,18 euros respectivamente). Sin embargo, el gasto hubiera sido de poco más de 9€ en caso de haberlo realizado por la Seguridad Social. Además, la Inseminación Artificial es uno de los tratamientos más sencillos, y por tanto más baratos, que se pueden realizar en reproducción asistida. Los costes serían aún más dispares si para esta comparación hubieramos tomado como referencia un tratamiento de Fecundación in Vitro o de Ovodonación. Siendo la diferencia tan grande, ¿por qué plantearse siquiera no acudir a la Seguridad Social?

El tiempo

La paciencia tiene que ser una de tus virtudes si decides realizar los tratamientos en la Seguridad Social. Normalmente será tu médico de cabecera quien te remita al ginecólogo, y éste a su vez quien te derive a la Unidad de Reproducción Asistida. Allí te harán las pruebas oportunas y, una vez sean valoradas por el especialista, serás incluido en la lista de espera para el tratamiento que corresponda. Es probable que este proceso ya se haya alargado más de lo que te gustaría, pero no te parecerá nada comparado con los dos años que puedes llevarte en lista de espera si el tratamiento que necesitas es una Fecundación in Vitro.

En el ámbito privado los tratamientos se inician generalmente en cuanto el paciente lo decide. Los tiempos de espera se reducen prácticamente a los tratamientos de donación de óvulos, en los que la demanda es mayor que la oferta de donantes. También es posible que un tratamiento deba retrasarse por un cierre puntual de la clínica o laboratorio, o por cuestiones médicas como, por ejemplo, la necesidad de realizar nuevas pruebas. En cualquier caso, será poco frecuente que la espera se alargue más allá de un par de meses.

El tiempo de espera para iniciar un tratamiento es seguramente el factor principal por el que no conviene descartar la medicina privada a las primeras de cambio, pues no es una cuestión que se reduzca únicamente a cuanto estés dispuesto a esperar. No es raro que el tiempo sea un factor decisivo para el éxito del tratamiento. Una mujer que entre en lista de espera con 37 años se arriesga a que, llegada la hora de realizar el tratamiento, las posibilidades de conseguir el embarazo hayan disminuido notablemente.

Tener voz y voto

En la sanidad pública todo está tan protocolizado que es habitual que el paciente se sienta más como un espectador que como parte activa en el proceso. Al optar por una clínica privada, puedes elegir el momento de los tratamientos, el centro en que realizarlos, el médico que llevará tu caso, etc. En definitiva, tendrás capacidad de decisión.

Hay mujeres que quieren intentar un ciclo natural para evitar una hormonación excesiva, parejas que necesitan intentar una última FIV antes de pasar a la donación de gametos… Las situaciones son tan diversas como las personas. A priori esto puede parecer un asunto menor, pero para nada es así. Llegará el momento en que tengas algo que decir y querrás ser escuchado.

¿Y si no se puede elegir?

La sanidad pública limita su cobertura en base a una serie de criterios que pueden ser distintos en cada comunidad autónoma. Conviene, por tanto, informarse previamente de si contamos con esa opción o no. Yo intenté hacerlo a través de mi médico de atención primaria, pero ni conocía la información ni le hacían gracia mis planes, así que acabé buscando en las páginas web oficiales.

El sistema sanitario andaluz establece una serie de requisitos para el acceso a las técnicas de Reproducción Humana Asistida. El que suele resultar más excluyente es el que se refiere a la edad de la mujer, que deberá ser inferior a 38 en el momento del tratamiento (IAC) o inferior a 40 años en el momento de indicación del tratamiento (IAD, FIV/ICSI y donación de ovocitos o preembiones).

Si estás leyendo esto justo cuando tienes que tomar una decisión, espero que el post te haya resultado útil. Y recuerda, no hay elección buena o mala. En ambos sitios se consiguen embarazos.