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Cómo crear invitaciones de cumpleaños gratis

Gracias a la maternidad he descubierto que me encanta organizar fiestas de cumpleaños. Las dos que hemos celebrado ya en honor a Daniela han sido preparadas con mucho mimo. Mi madre y yo nos implicamos en cada detalle, intentando siempre que el resultado refleje de la ilusión que nos hace compartir esos momentos con nuestros familiares. Para eso hace falta tiempo, así que nos ponemos manos a la obra con varios meses de antelación.

Estos días estoy investigando herramientas para crear invitaciones de cumpleaños gratis. Sé que podría ir a cualquier papelería y comprar invitaciones listas para rellenar, pero a priori no contemplo esa opción. En base a mi experiencia de años anteriores, crear nuestras propias invitaciones de cumpleaños tiene es más satisfactorio.

¿Por qué crear invitaciones de cumpleaños personalizadas?

En primer lugar, personalizo las invitaciones para el cumpleaños de mi hija porque me encanta incluir algún elemento significativo para luego conservarlas como recuerdo. Añadir un dibujo que le guste, poner su foto, usar sus colores favoritos… Son pequeños detalles que convierten algo simple en especial.

Además, me resulta mucho más cómodo crear una invitación en el ordenador que escribir el mismo texto una y otra vez. He probado las dos cosas y lo segundo ha sido aburridísimo. ¡Y eso que mi familia no es nada grande! No me quiero imaginar un cumpleaños con más de quince invitados…

Y por último, he aprendido que es bueno contar con una alternativa a la invitación de papel. Ir casa a casa entregando invitaciones requiere tiempo y esfuerzo. Y si por medio están las fiestas navideñas, es complicado encontrar momentos en los que coincidir. Así que estoy valorando unirme a quienes envían invitaciones por WhatsApp o correo electrónico.

¿Cómo crear invitaciones de cumpleaños?

En años anteriores, he usado un sitio web de herramientas de diseño gráfico. El resultado me gusta, pero tengo que dedicar un buen rato hasta lograr exactamente lo que quiero. Así que ahora busco herramientas más específicas, fáciles de usar, rápidas y gratuitas. Eso es exactamente lo que ofrece la web que enlazaba al comienzo del post.

Crear invitaciones de cumpleaños personalizadas es facilísimo incluso desde el teléfono móvil. Lo primero que debemos hacer es seleccionar una de las plantillas que ofrecen. Yo he elegido la invitación del cohete con foto para hacer la prueba. Una vez dentro de la plantilla, solo hay que rellenar los huecos con los datos correspondientes y hacer unos pequeños retoques para que quede a nuestro gusto.

Plantilla original de invitación de cumpleaños
Plantilla en edición

Como podéis ver en la imagen, las modificaciones que he hecho son mínimas pero suficientes para que la invitación sea más personal. He cambiado el color y tamaño de la fuente, he retocado un poco los textos y he añadido una foto de mi hija.

Una vez comprobado con la vista previa que todo ha quedado a mi gusto, he pulsado el botón para descargar la invitación. La herramienta permite descargar la imagen en formato PNG, ideal para enviar por WhatsApp, o lista para imprimir en formato PDF.

¡Este ha sido el resultado!

Si queréis saber más sobre cómo crear invitaciones de cumpleaños para WhatsApp, os animo a visitar este tutorial donde lo explican paso a paso. A mí me es una opción que me ha convencido. En menos de cinco minutos he conseguido una invitación divertida. ¡Ni siquiera he tenido que registrarme en la web!

Imagen destacada de la entrada Dónde encontrar batas escolares de calidad
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Dónde encontrar Batas Escolares de Calidad

Mi hija comenzará a asistir a la guardería en apenas un mes y tengo que reconocer que últimamente cuento los días para que eso ocurra. Cada vez tiene más energía que liberar, pero la casa no es un buen lugar para ello. Y salir a la calle no es una opción en pleno agosto. Así que he puesto todas mis esperanzas en que la guardería le traiga a ella toda la diversión que merece y a mí algo más de tiempo. Lo único que lamento es no tenerlo todo listo para ese momento.

¡Quiero comenzar los preparativos!

Me gusta preparar las cosas con mucha antelación, pero hasta principios de septiembre el centro en el que he matriculado a la peque no se reunirá con los padres para explicarnos algunos detalles. La única compra que he hecho por el momento es la mochila, pero no fue planeada. Encontré un modelo que me encantaba mientras buscaba algo para regalar. Pero hay otras muchas cosas que probablemente necesitaremos: bolsas para la merienda, batas escolares, toallitas, pañales, etc.

De toda esa lista, lo que más lamento no poder comprar aún son las batas escolares. No me atrevo a hacerlo porque tengo entendido que en algunos centros los niños usan uniforme. Pero es que a mí me gustan tanto los babis… Me disgustaré un poco si no puedo vestir a Dani con ellos. Como soy optimista, he empezado a buscar opciones para comprar los que más me gusten en cuanto confirme que los usaremos. Los últimos babis a los que he echado el ojo son de la tienda albaceteña Regala Algo Diferente.

Colección León Regala Algo Diferente
Fuente: Regala Algo Diferente

Batas escolares de calidad

Las batas escolares deben ser de calidad. En caso contrario, es casi seguro que tengamos que comprar nuevos babis de manera periódica porque no duren más que un par de asaltos. Las batas de los niños visitan a diario la lavadora. Y las manchas de pintura, plastilina, comida o tierra no son siempre fáciles de eliminar. No todas las telas soportan ese ritmo, así que mejor invertir desde el principio en una prenda que lo aguante todo.

En Regala Algo Diferente aseguran que sus batas escolares, así como el resto de productos que forman parte de las distintas colecciones, están elaboradas con tejidos muy resistentes que soportan cualquier lavado. Además, aportan un plus de comodidad ya que sus telas no necesitan planchado. Gracias a estas características, los más pequeños podrán disfrutar de sus babis durante mucho más tiempo sin que se deterioren.

En cuanto al diseño, sólo hay que pasarse por la página web de la tienda para ver que hay muchísimos modelos entre los que elegir. La colección León es mi preferida. Me encanta la combinación del azul bebé con otros colores más llamativos como el mostaza. Pero hay muchas opciones para elegir (babis de colores suaves, otros con tonos más fuertes, algunos que mezclan distintos estampados…). Y todos pueden personalizarse con el nombre del niño, algo muy útil para estos casos. Además, como podeís ver en la imagen, los babis forman parte de colecciones. A juego con ellos podemos encontrar otros artículos necesarios para la etapa de la guardería, como mochilas o toallas.

Espero que el post os haya ayudado a descubrir otra opción a tener en cuenta para vuestras compras. A mí, por el momento, me toca esperar. Pero septiembre no está tan lejos, ¿verdad?

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Kiokids: la marca de puericulura que está arrasando en las farmacias

En esta ocasión voy a dedicar el post a hablar de Kiokids, una marca de puericultura creada en nuestro país en 2012. Antes de comenzar, tengo que reconocer que siempre que he comprado artículos de puericultura he recurrido a las marcas más típicas. A las grandes marcas se les presupone calidad, su trayectoria en el sector nos transmite confianza… ¿Pero las elegía yo solo por eso?

Lo cierto es que en mi decisión estaban involucrados también el desconocimiento y la pereza. No era consciente de la variedad de productos que podía encontrar. Si tenía que comprar un babero, lo más sencillo era ir a la farmacia más cercana y escoger entre lo poco que había. Me estaba perdiendo un mundo porque a través de internet se pueden encontrar cientos de baberos diferentes tanto por su funcionalidad como por su diseño. Por eso ahora, cada vez que tengo oportunidad, me gusta hablar de las marcas que voy descubriendo.

¿Por qué me gusta Kiokids?

Una de las cosas que más me gustan de Kiokids es que en su catálogo podemos encontrar artículos originales. Cuentan con una oferta amplísima de productos: chupetes, biberones, mordedores, vajillas infantiles, alimentadores antiahogo, baberos, termos, tronas, bañeras, productos de aseo, mochilas y fulares de porteo, vigilabebés, peluches… Kiokids ofrece casi todo lo que se os ocurra que puede necesitar un bebé.

Quizás estéis pensando que una gama variada de artículos es algo que ya ofrecen otras marcas del sector. Pero Kiokids lo hace además con unos precios realmente competitivos y unos diseños divertidos. Completar la canastilla de un bebé es una tarea importante para los padres. Contar con marcas que reúnan las tres cualidades descritas es un tremendo alivio en esos momentos.

Reconozco que esa es una etapa que superé hace bastantes meses. Mi hija cada vez es más niña y menos bebé. Por eso, mientras consultaba la lista de productos de la marca, no he prestado demasiada atención a los artículos que se usan habitualmente durante los primeros meses de vida. Pero hay algunas cosillas que he fichado como, por ejemplo, esta lámpara Led con forma de luna.

Lampara Led Luna Kiokids
Fuente: Vistafarma.com

Daniela aún necesita algo de claridad durante la noche. Usamos una aburrida lámpara que nada tiene que ver la que os muestro, así que la tentación de sustituirla por algo más resultón a nivel estético es grande. Y al consultar el precio se ha vuelto prácticamente irresistible. Pero entonces he visto que tienen otra lámpara con la forma de un flamenco y a mí me están conquistando esos animalillos desde hace un tiempo… Corro el riesgo de acabar con la casa llena de lamparitas.

Encuentra los productos Kiokids en Vistafarma

Vistafarma.com es una farmacia, optica y parafarmacia online con sede en Murcia. Realiza envíos a toda la península y baleares. Y los gastos de envío son gratuitos para los pedidos que superen los 59 euros. En su página web podréis encontrar muchísimos productos del catálogo de Kiokids, además de otras muchas marcas.

Espero que las recomendaciones de Kiokids y Vistafarma os sean de utilidad si estáis en plena preparación de la llegada de vuestro bebé, pensando en hacer un regalo o buscando un lugar donde adquirir productos de parafarmacia.

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Cómo elegir buenos juguetes para niños

¿Tenéis que hacerle un regalo a un niño y no sabéis por donde empezar? Os entiendo porque también me he visto en esa situación. Lo primero que hice entonces fue consultar artículos que enumeran opciones populares entre las que elegir. Así descubrí alguno de estos excelentes juguetes para niños. Pero conforme veía las propuestas me di cuenta de que siempre me hacía las mismas preguntas cuando algo me gustaba. ¿Sería eso adecuado para el niño? ¿Le gustaría? A partir de ahí reflexioné sobre lo que ha de tenerse en cuenta para elegir un buen juguete y estas han sido mis conclusiones:

Un juguete debe elegirse teniendo en cuenta la edad del niño. Para los bebés es recomendable elegir juguetes educativos que estimulen sus capacidades. Es fácil dejarse llevar y acabar comprando algo que a nosotros nos encantaría tener sin pensar en las necesidades del niño. El primer año que compré regalos de Navidad para Daniela salí de la tienda pensando que había elegido juguetes muy simples. Un mes después, con motivo de su primer cumpleaños, le regalamos un coche eléctrico. Ocurrió lo esperado. Esos juguetes simples para un adulto eran un mundo por descubrir para ella, y el coche eléctrico se ha quedado aparcado un año entero.

Otro factor importante a la hora de elegir un buen juguete para niños es que sea seguro. Para que la seguridad esté garantizada hay que escoger productos de buena calidad. Un buen juguete será aquel que esté elaborado con materiales seguros (pinturas no tóxicas, acabados no cortantes, etc.) y que, en todo caso, cuente con la homologación pertinente (el marcado CE para juguetes comercializados en Europa). Pero garantizar la seguridad también es responsabilidad del consumidor, que habrá de seguir escrupulosamente las recomendaciones de edad del fabricante. Algunos juguetes pueden ser inofensivos para niños de 10 años y una auténtica bomba de relojería en manos de un bebé por contener, por ejemplo, piezas pequeñas.

Los gustos del niño son igual de importantes para decidir qué juguete es el adecuado. Aunque parezcan pensamientos propios de otras épocas, aún hay padres que no conciben la idea de que su hijo juegue con una cocinita y su hija disfrute con un balón de fútbol. Conocer y respetar las preferencias de cada niño es necesario si queremos acertar con el juguete. Siempre debemos permitirles expresarse y forjar su personalidad, sin imponerles nuestros gustos o prejuicios.

Y, por último, es recomendable interesarse por las necesidades del niño y la familia antes de hacer una compra importante. Hay regalos con los que no es demasiado grave equivocarse porque la inversión es pequeña, pero con otros hay que tener cuidado… ¿Os imagináis presentaros con una bici y que no haya espacio en casa para guardarla? Es buena idea preguntar antes si el regalo es bienvenido o va a suponer un problema. ¡Ojo! No estoy sugiriendo que otros decidan el regalo por nosotros. A mí me gusta elegir lo que regalo y no sentir que solo he puesto el dinero. Pero tampoco me sentiría cómoda si mi decisión fuera totalmente contraria al estilo de vida de la familia.

Espero no haber pasado por alto algo importante, aunque estoy segura de que cada aun me queda mucho que aprender sobre compra de juguetes. Mi hija sólo tiene dos años así que tengo tiempo de sobra para perfeccionar estos consejos.

Coches eléctricos para niños
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Coches eléctricos para niños: regalando una ilusión

Hasta hace un año, solo había visto coches eléctricos para niños en la zona de juego de los centros comerciales de mi ciudad. Eso cambió cuando un familiar llevó uno de estos juguetes al primer cumpleaños de mi hija. Movida entonces por la curiosidad me puse a investigar sobre ellos. El mercado era muchísimo más amplio de lo que imaginaba. Había coches eléctricos para niños Mercedes, Ferrari, BMW, Porsche… Réplicas perfectas del coche que los adultos querrían tener. En ese momento decidí que quería que mi hija tuviera uno en casa.

Mi experiencia con los coches eléctricos para niños

Tras mirar las páginas web de varias tiendas, elegí junto a mis padres un coche eléctrico para Daniela. No fue una decisión fácil. Había muchísimos modelos distintos, de características técnicas muy diversas y con precios variados. Mi conocimiento sobre las cuestiones técnicas era nulo, así que mi opinión se limitaba al diseño y al coste económico. Visto desde la distancia, creo que conseguimos un equilibrio bastante bueno en todos los aspectos. Por eso no me arrepiento de la compra aunque no la hemos aprovechado (aún) tanto como esperaba.

Daniela había disfrutado como una enana con el coche eléctrico que habían llevado a su cumpleaños. Nada hacía pensar que cuando tuviera el suyo propio no quisiera acercarse a él… Cuando el coche llegó, ella estaba enferma y no tenía ganas de mirarlo siquiera. Para rematar la situación, el ruido que hizo el coche al arrancar la asustó tanto que, hasta hace unas semanas, bastaba con acercarla a él para que llorara sin parar. Sin embargo, en ningún momento me he planteado venderlo.

Recordar su ilusión mientras paseaba en uno similar meses atrás era suficiente para saber que solo había que esperar al momento adecuado para darle uso. A fin de cuentas este juguete está recomendado para niños entre los 2 y los 8 años. Y no me equivocaba. Poco a poco hemos favorecido que la peque se acerque al coche hasta que ha perdido completamente el miedo que parecía tenerle. Ahora podrá disfrutarlo tanto como nosotros habíamos imaginado al comprarlo.

¿Por qué regalar un coche eléctrico a un niño?

Quizás estéis pensando que tras esta experiencia no se me pasaría por la cabeza regalar a un niño un coche eléctrico. Nada más lejos de la realidad. En diciembre cumplió años uno de mis sobrinos y propuse a los abuelos la compra conjunta de un nuevo coche eléctrico. Reconozco que con él la decisión era menos arriesgada. Es un año mayor que Daniela y nos consta que le encantan este tipo de juguetes.

Estábamos seguros de que le haría una ilusión enorme poder tener su propio coche eléctrico. Su reacción no hizo más que corroborar esta idea. Desde que se lo entregamos, han sido muchas las veces que se ha paseado en él. Sólo le encuentra un defecto: le gustaría que fuera más rápido. Por suerte, en este aspecto, el juguete está más limitado que su imaginación.

Puede que en este tema no sea muy objetiva. Sé que los coches eléctricos para niños no son un juguete que deba adquirirse a la ligera. Y entiendo a quienes opinan que hacer una invertsión importante en un juguete es desproporcionado. Pero todo es relativo. En los casos que he descrito, las personas que hemos adquirido los coches electricos no hemos gastado más que si hubieramos comprado regalos por separado. Y creo que los niños a veces pueden disfrutar más un regalo especial que de tres olvidables.

Además, es increíble ver su ilusión al verse convertidos en adultos por un rato. Para mí, que nunca he podido ni podré conducir, eso es lo más satisfactorio. Ver a mi hija disfrutar de algo tan simple, pero que yo tanto anhelo, me reconforta.

Que pena que no los fabriquen para soportar un peso de 70 kilos… Sería la primera en comprarlo.

Todo lo que debes saber sobre la maternidad en solitario
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Todo lo que debes saber sobre la maternidad en solitario

Tuve claro desde muy joven que sería madre soltera por elección. Eso no evitó que al iniciar la búsqueda del embarazo me asaltaran muchísimas dudas. ¿Cómo tendría un hijo? ¿Podría mi economía soportarlo? ¿A qué problemas tendría que enfrentarme? La maternidad en solitario da vértigo. Cada vez son más las mujeres que eligen esta forma de maternidad. El 20% de los tratamientos de reproducción asistida son realizados por mujeres sin pareja (dato extraído de la web de la clínica barcelonesa Fertty). Pero no siempre se cuenta con alguien en nuestro entorno a quien plantearle nuestras inquietudes. Internet sigue siendo la principal fuente de información para nosotras. Por eso escribo este post en el que intento responder las cuestiones anteriores.

¿Qué es la maternidad en solitario?

Cuando hablamos de maternidad en solitario en este contexto nos estamos refiriendo a aquellos casos en los que la mujer está decidida a vivir su maternidad como única progenitora, sin compartir los derechos ni las cargas de la misma con una pareja. Eso no significa la ausencia total de acompañamiento en la crianza de los hijos. Las madres solteras por elección suelen contar con una red de apoyo formada por familiares y amigos que ayudan en la medida de lo posible a la mujer que da este paso.

¿Cómo convertirse en madre soltera por elección?

Cuando una mujer opta por la maternidad en solitario, tiene principalmente dos vías para llegar a ello: la adopción y la reproducción asistida. No puedo aportar demasiado respecto a la primera. Aunque busqué información sobre ella, pronto deseché esta posibilidad por la tremenda complejidad de los procesos de adopción y la imposibilidad de cumplir con los requisitos establecidos. Como la mayoría de mujeres, opté por acudir a la reproducción asistida. ¿Pero cuáles son las posibilidades en este ámbito?

Inseminación artificial con semen de donante (IAD)

La inseminación artificial con semen de donante es a priori el tratamiento ideal para mujeres sin problemas de fertilidad que optan por la maternidad en solitario. No entraré a pormenorizar los detalles de este u otros tratamientos porque eso daría para varios artículos. Pero es importante señalar que esta técnica es la de menor complejidad y la menos invasiva para la paciente de las que se enumeran aquí. Esto repercute en un coste más bajo (en torno a los 1000€ frente a los 5000€ de la fecundación in vitro), lo que la convierte en muy atractiva para aquellas mujeres en las que no existe indicación médica contraria a ella.

Pero no todo son ventajas. La posibilidad de embarazo es tan solo de entre un 15 y 20% en cada intento. Sobre el papel, no es un mal porcentaje, pero hay que tener en cuenta el golpe emocional que supone cada negativo. La principal razón para dejar las inseminaciones artificiales durante la búsqueda de mi embarazo fue precisamente sentir que el desgaste psicológico era mayor a las probabilidades de éxito.

Fecundación in vitro con semen de donante (FIVD)

La fecundación in vitro con semen de donante es un tratamiento mucho más complejo. Está indicado en mujeres que por razones médicas no pueden conseguir el embarazo mediante inseminación artificial, o que han tenido varios intentos fallidos con esta técnica. En este caso, las posibilidades de embarazo se duplican. Por ello muchas pacientes se plantean recurrir a la FIVD sin haber intentado ninguna IAD.

Cada mujer debe someterse al tratamiento que más le convenza (siempre que exista consenso con su equipo médico), pero mi recomendación es empezar por la inseminación artificial siempre que sea posible. La fecundación in vitro es mucho más invasiva y, por tanto, tiene más riesgo para la paciente. Aunque el excelente trabajo de las clínicas de fertilidad lo minimiza, no debemos olvidar que existe. Habrá tiempo de asumirlo si resulta necesario.

Doble donación de gametos

La donación de semen está implícita en cualquier tratamiento de reproducción asistida destinado a una mujer sin pareja, pero en ocasiones también se precisa la donación de óvulos para conseguir el embarazo. Aunque hay casos de pacientes jóvenes que no pueden utilizar sus propios óvulos, lo habitual que este tratamiento sea necesario en aquellas mujeres que han visto reducida su fertilidad debido a la edad.

Los enormes cambios sociales influyen cada vez más en el retraso de la edad de maternidad. Actualmente, las técnicas de preservación de la fertilidad están en auge por este motivo. Pero aquellas mujeres que no hayan podido recurrir a ellas cuentan afortunadamente con la oportunidad de ser madres gracias a una donante de óvulos.

En estos casos, existe también la posibilidad de recibir embriones donados por otros pacientes (embriodonación). Es una técnica más barata que la donación de óvulos tradicional, cuyo coste es muy elevado debido a la complejidad y al número de personas que intervienen en el proceso. La contrapartida es que su tasa de éxito es algo inferior al tratarse de embriones procedentes de otros tratamientos.

¿Y una vez conseguido el embarazo?

No creo que la maternidad en solitario plantee muchos más problemas que las opciones tradicionales. Nuestras preocupaciones son las mismas que las de cualquier embarazada desde el momento en que vemos el positivo en el test de embarazo y la crianza de nuestros hijos nos pondrá a prueba de la misma forma. Es innegable que tenemos una serie de particularidades. Ser las únicas responsables de la unidad familiar nos lleva con frecuencia a una mayor preocupación por la conciliación laborar, la economía y el futuro. Pero los integrantes de un modelo familiar típico no son ajenos a esto.

También tendremos que responder a preguntas de nuestros hijos, ¿pero quién no tiene que hacerlo hoy en día? Los padres divorciados tendrán que explicar a sus hijos porqué no viven juntos. Las parejas homosexuales les contarán que tener dos mamás o dos papás es un modelo de familia más. Y las parejas heterosexuales deberán educar a sus hijos en la diversidad familiar. Si tienes claro que la maternidad en solitario es para ti, no dejes que estos miedos te frenen. Te aseguro que es una experiencia que merece la pena.

La importancia de la educación cívica
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¡Stop vándalos! La importancia de la educación cívica

Llevaba semanas planteándome escribir sobre la falta de civismo que contemplo casi a diario. La idea surgió concretamente después de ver cómo algunas mesas de la escuela de música a la que asisto habían sido pintadas. Cuando llegué a casa ese día, investigué sobre mobiliario escolar en Infanity.es y me pregunté si la gente cuidaría más los materiales si conocieran el coste de los mismos. Por desgracia, no estoy nada segura de que fuera así.

Días más tardes, fui a uno de los parques de mi localidad a pasar la tarde con Daniela. Dos de los cuatro columpios destinados a los más pequeños habían sido víctimas del vandalismo. Intentamos jugar en los que quedaban en pie, pero pronto otros niños mucho más creciditos se empeñaron en hacer un uso incorrecto de ellos. A punto estuvieron de golpear a los bebés, y de nada sirvió pedirles que tuvieran cuidado. Ni ellos ni sus padres se inmutaron ante tal reclamo.

A la mañana siguiente, desayuné viendo a través de la televisión como algunos manifestantes destrozaban mobiliario urbano. Y ayer fui testigo de un acto ruín a la par que ridículo. Un adulto le quitaba a mi hija de 23 meses un par de juguetes que un paje le había regalado durante la cabalgada de Reyes Magos. Todas estas situaciones, concentradas en un breve lapso de tiempo, me hicieron pensar sobre la importancia que tenemos los padres a la hora de evitar este tipo de conductas.

La educación cívica debe ser una prioridad

No me gustaría caer en la tentación de acusar a las nuevas generaciones de ser menos cívicas que sus predecesoras. He percibido un agravamiento de este problema en los últimos años, pero la responsabilidad está repartida entre todos los tramos de edad. Pero es lógico pensar que, si no se educa en el civismo a los niños, la situación se recrudecerá sin remedio.

Es labor de los padres garantizar el bienestar y correcto desarrollo de sus hijos. Eso incluye formarlos para la vida en sociedad de la que serán parte desde etapas muy tempranas. ¿Cómo hacerlo? Podría enumerar algunas acciones aparentemente sencillas que favorecen la educación cívica (enseñar a cuidar las posesiones materiales, animar a colaborar en la protección del medio ambiente, fomentar valores como la solidaridad en el ámbito escolar, etc.), pero me limitaré a enunciar la que considero base de todas ellas.

Predicar con el ejemplo

Para nuestros hijos, somos espejos en los que mirarse. Imitaran nuestra forma de hablar, la manera en que nos reímos… Y reproducirán nuestra manera de relacionarnos con el entorno. No comprenderán la importancia de cuidar su ciudad si arrojamos papeles al suelo. Es dificil que aprendan a respetar al diferente si nos burlamos de la primera persona que nos cruzamos por la calle. Tampoco entenderán que la violencia no es un mecanismo válido para la resolución de conflictos si casi llegamos a las manos por una simple disputa de tráfico.

Es importantísimo que los adultos tomemos conciencia de la responsabilidad que hemos adquirido al convertirnos en padres, no sólo respecto a nuestros hijos sino también a la sociedad en su conjunto. Hemos de ser el mejor ejemplo a seguir, pues no favorecer la educación cívica nos perjudica a todos.

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Ser madre universitaria es mi próximo reto

Siempre estoy buscando cosas que hacer e imaginando nuevos proyectos. No puedo ponerlos todos en marcha porque, como nos ocurre a la mayoría, estoy limitada por mis circunstancias personales. Ya me gustaría a mí tener más tiempo, salud y dinero… Pero siempre que las condiciones son favorables, intentó llevar a cabo mis planes. Ahora me he propuesto ser madre universitaria. Confieso que no estoy convencida al cien por cien de que salga bien, pero hay que intentarlo.

¿Por qué volver a estudiar ahora?

La idea de volver a la universidad me ronda prácticamente desde que salí de ella. Desde entonces, tengo un sueño recurrente en el que me quedan asignaturas por aprobar para obtener la carrera. Es un sueño tan vivo que al despertar tengo que dedicar unos minutos a convencerme de que tengo completados mis estudios. Una compañera de trabajo me dijo una vez que este sueño puede indicar que no se ha cerrado ese capítulo.

Lo cierto es que siempre he pensado que uno no acaba nunca con su formación académica. Hay tantas cosas interesantes por aprender… Pero sí sentía que había cumplido con la Universidad. Tengo dos licenciaturas y un máster que me costaron siete años conseguir. Durante ese tiempo, asistí a clase en jornadas que llegaban a alcanzar las trece horas, me matriculé en más de cien créditos por año, arriesgué mi vida aplazando una operación con tal de licenciarme en la convocatoria ordinaria, comencé el máster en plena recuperación llevando como complemento estrella un collarín… Pero ahora no estoy dispuesta a nada de eso.

Mi momento vital es muy distinto. No puedo, ni me apetece, estar sujeta a los horarios de una universidad tradicional. Por tanto, si quería volver a estudiar, solo me quedaba la opción de la universidad a distancia. No conocía prácticamente a nadie a quien pedir referencias, y no estaba segura de tener la constancia necesaria para este tipo de formación. Pero empecé a buscar información.

¿Qué y cómo estudiar?

Me planteé comenzar el Grado en Historia del Arte tras consultar los estudios ofertados por la UNED, pero acabé descartando la idea. Sólo puedo cursar unas pocas asignaturas al año, por lo que completar un programa de esa envergadura me llevaría una década. Me pasé entonces a los estudios de máster. Encontré uno relacionado con mi formación y de una mis especialidades favoritas. Sin pensarlo más, solicité la admisión en el Máster Universitario en Derecho de Familia y Sistemas Hereditarios. Aunque la UNED me dijo que las solicitudes se resolverían en septiembre, a mediados de julio me comunicaron que había sido admitida y tenía diez días para matricularme.

Solo lo he hecho de cinco asignaturas. Me veo incapaz de llevar más de manera satisfactoria, sobre todo ahora que también estoy dedicando tiempo a aprender a tocar el piano. Mis expectativas son aprobar estas asignaturas y el próximo año, cuando mi hija vaya a la guardería, intentar acabar el máster. Es probable que las cosas no salgan como espero, pero tampoco voy a obsesionarme más de lo necesario. Estudiar es ahora un hobby para mí, no una obligación.

¿Conseguiré buenos resultados en mi etapa como madre universitaria?

Me gusta pensar que sí. Sin duda, el tiempo disponible para estudiar cuando hay un bebé en casa no es muy grande. Incluso para mí, que cuento con ayuda constante, es difícil sacar un rato para ciertas tareas sin recortar horas de sueño. Pero todo puede conseguirse con una organización adecuada y estableciendo objetivos realistas. Si me equivoco y dentro de unos meses tengo que tragarme estas palabras, lo haré sin el menor problema.

Cómo he dicho antes, este máster lo comienzo por satisfacción personal. No tengo más presión que la que yo decida imponerme. A estas alturas no tengo nada que demostrar en lo que a estudios se refiere. Durante muchos años, lo académico ha sido mi prioridad y he cumplido con creces. Si esto acaba siendo incompatible con disfrutar de mi hija, quedará aparcado sin ningún remordimiento.

¡Deseadme suerte! Si tenéis experiencia como madre universitaria o como estudiante de la UNED, me encantará que comentéis dando todos los consejos que se os ocurran.

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No es lo mismo parto vaginal que natural

Desde que empecé a tener relación con el mundo de la maternidad, observé que este era un tema sensible en el que los nervios están a flor de piel y sólo hace falta una palabra para que una mujer se sienta juzgada. Pero esto no hace que las personas sean cuidadosas, sino que los ataques a los distintos modos de proceder se recrudecen. Y lo más peligroso es que a veces se transmite la idea de que tu valor como madre es inversamente proporcional al sufrimiento o sacrificio que la maternidad te haya exigido. Es lo que yo llamo ser madre o ser MADRE.

Estos serían algunos ejemplos:

  • Si tuviste un embarazo asintomático, eres madre. Si te pasaste más de tres meses vomitando, tuviste ardores, a penas podías dormir y tus piernas no tenían nada que envidiarles a las de un elefante, eres MADRE.
  • Si tu hijo duerme toda la noche, eres madre. Si por el contrario se despierta cada hora y media, eres MADRE.
  • Si tu hijo abre la boca al ver una cuchara, eres madre. Si te pasas la tarde retirando restos de brócoli de tu cabeza, eres MADRE.
  • Si no te costó un gran esfuerzo instaurar la lactancia materna, eres madre. Si tus pechos sangraban por las grietas y has aguantado varías mastitis, eres MADRE. Si has dado biberón, eres una descendiente de Satán pero ese es otro tema.

Como os podéis imaginar, con el tipo de parto la cuestión se agudiza. El parto natural cotiza al alza. No solo te eleva a la categoría de MADRE, sino también a la de MUJER. Porque no solo tenemos que pasar dolor, sino disfrutar de él ya que forma parte de nuestra naturaleza. Sinceramente, esto último me parece absurdo. No voy a entrar a hacer un alegato a favor o en contra del uso de los fármacos porque, en primer lugar, considero que es una cuestión que atañe únicamente a la parturienta y, además, porque no es el objeto del post.

A donde quiero llegar es al fenómeno que lleva a muchas mujeres a equiparar erróneamente el parto vaginal y el parto natural, y que aprecio últimamente con mayor frecuencia.  A veces tiendo a pensar que no existe tal equivocación sino que la elección de la nomenclatura responde al afán de subirse al carro del parto natural. Pero soy consciente de mi naturaleza desconfiada, así que lo más probable es que realmente exista un verdadero desconocimiento acerca de los tipos de parto que pueden existir.

Un parto puede recibir muchas denominaciones en función del momento de la gestación en que se produzca, la forma en que se inicie, el lugar donde se lleve a cabo, etc. Pero la distinción más habitual es la que se establece en función de la vía de nacimiento. Un parto por cesárea es aquel en el que el bebé nace gracias a una intervención quirirgica abdominal. Esto no suele generar confusión. Antes solía escucharse más el término cesárea vaginal para referirse a la episiotomía, pero en la actualidad no son muchas las mujeres de mi entorno que usan esas palabras.

Lo que parece no estar tan claro es que el antónimo de cesárea no es parto natural. Un parto que no se produce por vía abdominal lo hará necesariamente por vía vaginal. ¿Pero es parto vaginal lo mismo que parto natural? No, no lo es. Un parto natural es aquel en el que la intervención médica queda limitada a la supervisión del bienestar de la madre y del bebé. El parto se desarrolla, como el propio nombre indica, de manera natural respetando los ritmos y necesidades de la mujer que va a dar a luz.

En un parto natural, por tanto, no se administrará nunca oxitocina para desencadenar o acelerar las contracciones. Tampoco se usarán medicamentos para controlar el dolor que éstas pudieran causar. Ni se realizará una episiotomía o se utilizará instrumental para favorecer la salida del bebé. En el momento en que éstas u otras intervenciones tienen lugar, el parto dejará de considerarse natural y adoptará otro nombre según las circunstancias. Será algo distinto, ni mejor ni peor.

¿Pediste la epidural a gritos porque no estabas dispuesta a aguantar un solo dolor? Bien por ti. No tuviste un parto natural, pero eso no significa nada. Aquella mujer que soportó cada contracción no es mejor que tú. Tampoco peor. Vuestro proceso fue distinto y eso no significa nada. Pero no desprecies a otra por haber tenido una cesárea, no digas que no ha parido, no frivolices acerca de su proceso… Porque tú no eres mejor que ella. Tampoco peor. Vuestros procesos fueron distintos y eso no significa nada ¿Verdad?

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Los libros no se escriben solos

Hoy voy a hablaros de Los libros no se escriben solos: crónica de una depresión preparto y un posparto inesperado. Este es el título con el que Eva Álvarez publicaba su segundo libro. No es una carta de presentación típica para un volumen sobre maternidad ¿verdad? Pues bien, el contenido tampoco lo es.

Sinopsis: A veces, esperamos algo con tanta ilusión que lo último que imaginamos es cómo un sueño tan deseado se puede torcer drásticamente. La depresión preparto, esa gran desconocida. Un posparto accidentado. El cóctel entre la decepción y la resiliencia.

«Todo el que, deliberadamente, le provoca una situación angustiosa a una mujer embarazada no merece la categoría de ser humano ni tiene derecho al aire que respira».

¡Y tanto que la depresión preparto es una gran desconocida! Puede que con suerte hayamos oído el término (no es un tema recurrente en las clases de preparación al parto ni en las revistas sobre maternidad), pero dudo mucho que hayáis escuchado a muchas mujeres hablar abiertamente de ella. Y es que, al igual que ocurre con la depresión posparto o el duelo gestacional, hay una importante invisibilización que no ayuda a nadie.

Por eso es tan importante lo que Eva Álvarez nos cuenta. En el libro nos habla de su propia experiencia, de como un embarazo deseado no siempre colma de alegría a la gestante. Lo hace, como ella misma dice, vaciando de bilis las entrañas. En un tema como este, donde el mensaje ha de ser contundente, los artificios no conducen a ninguna parte. Por eso la extensión del libro, de 53 páginas resulta ideal.

«¿Y si hago lo propio? ¿Si me pongo yo a humillar a quien, por
envidia o la razón que sea, me utiliza como blanco de sus burlas?»

El libro me ha encantado. Seguramente se deba a que en más de un momento me he sentido identificada con Eva, y no sólo porque ella se planteara ser madre soltera a través de la reproducción asistida. Mi embarazo tampoco fue fácil. Me acostumbré a vivir con el miedo y la sensación de angustia permanente. No disfruté como me hubiera gustado hacerlo, y a veces me sentí juzgada por ello.

Y es que en estos casos el entorno juega un papel muy importante. Eva tuvo la mala suerte de tener al enemigo demasiado cerca. Algunas situaciones que describe son demasiado extremas, nadie en su sano juicio intentaría la defensa de la parte contraria. Pero otras tantas son mucho más corrientes, tanto que la sociedad mira de reojo al que no las tolera.

Bromear con el nombre elegido por unos padres, cuestionar el tipo de parto elegido, pasar por encima del deseo de la recién parida a no recibir visitas en el hospital, aguantar la infantilización por parte del personal sanitario… ¿Qué mujer que haya sido madre puede decir que se ha librado de todo esto?

«La sensación de paz, cuando se da un paso así tras tanto tiempo
aguantando mierdas, en el momento en que tu vulnerabilidad
comienza a remitir y vuelves a ser tú, es completamente impagable».

Pero en este relato no sólo encontramos malos momentos, sino también una historia de superación. Y es que a veces la luz se abre paso y somos capaces de recomponer esa parte de nosotros que se había roto. El proceso no siempre es fácil. A veces implica dejar a algunas personas por el camino, pero se llega más lejos viajando sin lastre.

Antes de acabar quiero resaltar que es esencial que el contenido de un libro sea interesante, pero también lo es que venga respaldado por un buen título y una portada atractiva. En este caso tenemos todos los ingredientes. Como he dicho al comienzo, este no es un libro típico de maternidad y me gusta mucho que su imagen externa no caiga en los tópicos de aquella.

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portada los libros no se escriben solos