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¡Si ya soy mayor!

El verano llegó hace pocos días, pero el calor lleva torturándonos ya varias semanas. A mí me afecta muchísimo. Vago por mi casa como alma en pena entre mareo y mareo. Y el malestar físico acaba minando mi estado de ánimo. Así que sentarme frente el ordenador a escribir me cuesta el triple. Pero cuando leí, gracias a SM, el cuento infantil ¡Si ya soy mayor! pensé que tenía que escribir una reseña para que lo conocieráis.

Ficha del libro ¡Si ya soy mayor!

Sinopsis

Pepe quiere jugar solo en la calle, pero su madre opina que es demasiado pequeño. Sin embargo, cuando se trata de ayudar en la cocina o poner la mesa, los padres de Pepe dicen que ya es mayor… ¿En qué quedamos? ¿Es Pepe aún un bebé, o es un grandullón que puede hacer cosas de mayores? A lo mejor es a ratos una cosa y a ratos otra… Lo único seguro es que a Pepe le gusta jugar, y no va a dejar de gustarle por muchos años que cumpla.

Mi opinión

Nunca me ha gustado que los adultos usen la expresión “ya eres mayor” para conseguir que los niños actúen de un modo concreto. No es que lo desapruebe, ni mucho menos, y soy consciente de la probabilidad de que yo misma termine empleando ese recurso. Simplemente decirle eso a un niño me chirría por la facilidad con la que pueden cuestionarlo y demostrar nuestro argumento. Si eso ocurre, ¿como explicarse sin caer en contradicciones?

De eso precisamente trata ¡Si ya soy mayor! Pepe no entiende que sus padres le digan que es muy pequeño para unas cosas y mayor para otras. Ellos intentarán hacerle comprender que hay puntos intermedios entre ser un bebé y un adulto. Y el empeño de Pepe por demostrar que es mayor, dará lugar a algunos de los momentos más divertidos del cuento. A través de situaciones cotidianas, la historia planteará a hijos y padres cuestiones mucho más trascendentales (cómo ven los niños a los adultos, qué implica crecer, etc.).

Muestra de las ilustraciones de ¡Si ya soy mayor!

La narración está acompañada de unas preciosas ilustraciones en tonos suaves. Estas no sólo embellecen el libro, sino que consiguen contar por si mismas parte de la historia. El texto está situado casi siempre en una página independiente de fondo blanco. Esta separación entre texto e ilustración me ha hecho sentir que me encontraba ante un libro destinado a niños que ya han superado las primeras fases del desarrollo lector.

Por último, se incluyen unos anexos que invitan a padres e hijos a dialogar sobre los temas importantes que plantea la historia. ¿Qué actividades querrán hacer los niños cuando sean mayores? ¿Qué experiencia les gustaría repetir de su etapa como bebé? ¿Cómo imaginan su futuro? Estas son algunas de las cuestiones que ayudan a entablar una conversación en la que estoy segura de que los más pequeños siempre conseguirán sorprendernos.

Por todo ello, sólo puedo concluir esta reseña recomendando ¡Si ya soy mayor! a todos aquellos padres que ya están teniendo que tratar estas cuestiones con sus hijos. Estoy convencida de que en este libro encontrarán un gran aliado para hacer entender a los niños que crecer es un proceso maravilloso en el que hay que disfrutar de cada etapa.

Imagen destacada Una gran ayuda
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Una gran ayuda

Acabamos de darle la bienvenida al mes de junio. El verano no ha llegado con toda su intensidad, pero ya empieza a llamar a la puerta… Puede que los sevillanos estemos disfrutando de los últimos días en los que se puede salir a pasear antes de que se ponga el sol. No quiero ni imaginar como soportará mi hija estar tantas horas seguidas sin salir de casa, sobre todo ahora que ha entrado en una fase donde desborda energía. Cuando pienso en formas de distraerla, leer historias divertidas es una de las primeras cosas que me vienen a la mente. Una gran ayuda es el último cuento infantil que hemos podido disfrutar gracias a Boolino.

Fecha de Una gran ayuda

Sinopsis

Tejón ha perdido su osito de peluche y está muy triste. Su amigo Oso le va a ayudar a encontrarlo. Juntos buscarán en el prado, en los matorrales, en el lago… ¿lo encontrarán? Oso no se rendirá, ¿dejará Tejón de estar triste? Una emocionante y divertida historia sobre la fuerza de la amistad.

Mi opinión

Empecé a leer el cuento esperando encontrar una historia típica de este tipo de libros. Supuse que el conflicto inicial (la pérdida del oso de peluche) se resolvería de una manera muy común (el juguete aparecería y el tejón sería feliz gracias a la ayuda de su amigo). Pero no fue así. No desvelaré el final, pero os aseguro que me sorprendió. Reconozco que llegué a plantearme que a mi libro le faltara alguna hoja.

En los momentos posteriores a la lectura, estaba algo desconcertada y no podía asegurar que eso fuera positivo. Pero conforme pasaban los minutos, me iba convenciendo de que el final de Una gran ayuda era perfecto. Creo que favorece el ingenio, la creatividad y la reflexión. Además es divertido y da a la historia un elemento diferenciador respecto a otras. Me ha encantado.

Pero Una gran ayuda no sólo tiene un desenlace sorprendente, sino que cuenta también con un desarrollo muy bonito. Los valores de la empatía y la cooperación juegan un papel importantísimo en la narración. Pero además, tienen cabida otro tipo de sentimientos menos agradables como la tristeza, la decepción y el enfado. Para mí esta combinación es muy acertada.

Otro punto a destacar es como el autor intercala en la historia algunas frases de tono jocoso e incluso sarcástico. Este detalle, al igual que el final, me parece que diferencia a este cuento infantil de otros. Son pequeñas pinceladas que podemos transformar en herramientas para trabajar otras habilidades con nuestros hijos.

Muestra de Una gran ayuda

En las ilustraciones, de trazos simples, predominan los colores tierra y verde. A pesar de ser tonos apagados, contrastan perfectamente con el fondo blanco. Los personajes son los absolutos protagonistas. Los dibujos grandes de ellos destacan sobre el entorno, que a veces parece existir sólo para que la hoja no parezca demasiado vacía. Son ilustraciones sencillas, pero muy agradables.

En definitiva, este cuento me parece muy recomendable. En alguna ocasión he comentado que mi problema con los libros infantiles es que los juzgo con la mirada de un adulto. Pero en el caso de Una gran ayuda, esto ha jugado a su favor. No sólo es un libro atractivo para los más pequeños, sino que permite a los de más edad jugar con la historia tanto como su imaginación permita.