Preparativos para las vacaciones 2019
Maternidad

Mi hija crece… los preparativos para las vacaciones también

En poco menos de dos semanas estaré disfrutando junta a mi hija de unas esperadísimas vacaciones. Hace tiempo dediqué un post a hablar de todo lo que había necesitado durante de mis vacaciones con un bebé de cuatro y dieciséis meses. Pero Daniela crece y las necesidades van cambiando. Estas serán sus primeras vacaciones caminando, disfrutando del entorno, interactuando con otros niños… El maletero irá cargado de cosas que hace un año ni me planteaba llevar. Otras podrían quedarse en casa por primera vez. ¿Hacemos un repaso?

Caprichos casi imprescindibles

Hay tres artículos que a priori pueden parecer prescindibles, pero que a mí me encantan y recomiendo en estas fechas como regalos para bebé. Comenzaré hablando de las maletas para niños. Una maleta de cabina bastó para llevar mi ropa y la de Daniela los años anteriores. En esta ocasión, con ese espacio no tengo ni para empezar. Nuestras vacaciones durarán algo más, pero esa no es la única razón. La peque lleva este año bañadores, sistemas de flotación, zapatos para la piscina, etc.

Podría haber llevado sus cosas en una maleta o bolsa de viaje normal, pero descubrí las maletas infantiles y no pude resistirme a comprar una. Me gusta la idea de que tenga su espacio y se sienta identificada con él (hay tantos modelos que no supone problema encontrar uno que encaje con la personalidad del niño). Ya hemos empezado a preparar algunas cosas y ella disfruta al ver que tiene su propia maleta, que puede llevarla e imitar a los adultos…

Antes he enumerado alguna de las cosas que Daniela necesitará para la piscina (no he entrado en detalles porque me gustaría dedicar un post especialmente a eso). Para ese momento llevamos también toallas infantiles. De nuevo reconozco que podría haber optado por una toalla corriente y el resultado sería el mismo. Pero es que los diseños son tan bonitos… Me imagino a la peque envuelta en una Minnie Mouse gigante y se me cae la baba.

Y, por último, no puede faltar el cubo para jugar en la playa. ¿Quién se imagina a un niño de vacaciones sin uno? Mi hermano se le regaló a Dani el año pasado, pero lo recogimos sin estrenar. En esta ocasión preveo que el uso será intensivo. De hecho, lo tenemos escondido en casa porque sabemos que una vez que caiga en las manos de la peque será imposible recuperarlo.

Un trono para Lady Daniela

Para los adultos las vacaciones son el momento romper con la rutina, pero para los más pequeños eso no siempre es un beneficio. En casa no hemos comenzado con la operación pañal propiamente dicha, pero Daniela lleva dos meses usando un adaptador para el váter. Teniendo en cuenta que quiero intentar la retirada del pañal este verano, me parece absurdo poner en juego este avance. Así que el adaptador se viene con nosotros, y no es nada discreto. ¿Qué pensarán los de recepción cuando me vean con él?

¿Qué hago con la silla de paseo?

La silla de paseo siempre había sido un imprescindible en los preparativos para las vacaciones, pero este año aún no he decidido que hacer con ella. Daniela anda muchísimo. Seguimos usando la silla de paseo, pero en momentos puntuales. Por eso decidí en un principio dejarla en casa. Sin embargo, más tarde reconsideré la idea. Pensé que podría ser útil para que la peque descansara sin necesidad de irnos las dos a la habitación. No estoy muy convencida de que este beneficio sea tan grande como para cargar con un trasto, pero la silla de paseo tampoco ocupa tanto… ¿Algún consejo?

Seguramente este olvidando algún cambio, pero creo que la idea general queda clara. Los hijos cambian y hay que adaptarse a ello, aunque implique llevar media casa a cuestas.

Imagen destacada de Vacaciones con un bebé
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Vacaciones con un bebé: mis imprescindibles

A mediados del mes de mayo disfruté junto a mi familia de un merecido descanso. Solemos aprovechar la celebración de la feria de nuestra localidad para viajar cuando el tiempo ya es bueno y los precios no están en su punto más álgido. Estas han sido nuestras segundas vacaciones con un bebé.

¿De qué tipo de vacaciones estamos hablando?

Para mí existen dos tipos de vacaciones: las culturetas y las relajantes. Puedo pasarme todo un viaje pateando los lugares de interés de una ciudad, o tener como único objetivo disfrutar de la piscina y el buffet de un hotel. Y no concibo combinar estas actividades. Quizás por eso me muestro tan reticente a embarcarme en un crucero…

Desde que nació Daniela, mis vacaciones han sido del segundo tipo. Es importante tener en cuenta este dato al leer el post, puesto que las necesidades que me han podido surgir han estado condicionadas por el tipo de viaje.

  • Vacaciones en territorio español. No he tenido que preocuparme de la asistencia sanitaria.
  • El medio de transporte para llegar al destino ha sido nuestro vehículo particular.
  • Alojamiento en un hotel con régimen de todo incluido. Tenía acceso a comida y bebida a cualquier hora que mi hija la demandara.

Así han sido mis vacaciones con un bebé

Ahora sí, teniendo en cuenta lo anterior, voy a contaros qué necesité durante mis vacaciones con un bebé de pocos meses y cómo cambiaron esas necesidades un año después. Las primeras vacaciones con mi hija tuvieron lugar cuando acababa de cumplir los cuatro meses. La veía tan pequeña y vulnerable que los días previos al viaje los pasé acumulando miedos. ¿Era prudente marcharnos un día después de haberla vacunado? ¿Cómo le sentaría el sol a su piel tan blanca? ¿Se resfriaría con el aire acondicionado? ¿Habría demasiados mosquitos?

Una de las cuestiones que más me preocupaba era la asfixia postural durante el traslado. La posición que los bebés adoptan en las sillitas de coche es la más segura de cara a un accidente, pero dificulta su respiración. No es recomendable que estén en ellas más de hora y media (cuando veo a madres que sustituyen el capazo por el grupo 0 me entran los siete males). Por eso, durante el viaje, paramos cada 45 minutos. Este año hemos seguido respetando los descansos pero algo más relajados. Sólo hemos hecho una parada, entre otras cosas porque Daniela se pasó gran parte del trayecto dormida.

Mi hija durante las vacaciones con cuatro y dieciseis meses.
Mi hija durante las vacaciones con cuatro y dieciseis meses.

Alimentación del bebé

Durante sus primeros seis meses de vida, Daniela se alimentó exclusivamente con lactancia artificial. El año pasado tuvimos que llevarnos todo lo que nos hacía falta para preparar sus biberones. Y no eran pocas cosas. Además del biberón, la lata de leche en polvo y un termo, cargué con una placa de inducción y un cazo adecuado para hervir el agua. Ahora, con dieciséis meses, mi hija come de todo por lo que no he tenido que preocuparme en llevar nada para garantizar que su alimentación fuera adecuada. ¡Vaya diferencia!

Baño en playa y piscina

No hubo manera de que Daniela disfrutara del agua en sus primeras vacaciones. Mojarle los pies en la playa y en la piscina del hotel era suficiente para que se pusiera a llorar a pleno pulmón. Compré una piscina hinchable, pero era tan buena que no duró ni un uso. La playa sigue sin gustarle un año más tarde, pero en la piscina se hubiera pasado horas. Así que en esta ocasión el bañador ha servido para algo más que para que estuviera cómoda. Los bañadores desechables que compramos hace meses nos han dado buen resultado.

Paseo y descanso

La peque aún usaba el capazo con cuatro meses, pero no había espacio suficiente en el coche para tanto trasto. Estrenamos entonces la silla de paseo, intentando que Daniela fuera siempre en la posición más reclinada. ¿Pero cómo íbamos a tenerla en la zona de la piscina tumbada y en el carrito? Tuvimos que llevarnos su hamaca para esos ratos… También este asunto se ha hecho más fácil con el paso de los meses. Daniela ya se mantiene sentada en las tumbonas de la piscina. Y para traslados y descansar, hemos llevado la silla de paseo ligera que es mucho menos pesada y ocupa la mitad de espacio.

Hay cosas que no han cambiado

Las necesidades a los cuatro meses y a los dieciséis son muy distintas, pero hay detalles que no cambian si vas de vacaciones con un bebé. Ha permanecido igual, por ejemplo, todo lo relacionado con pañales y productos de aseo (gel de baño, champú y colonia de bebé, crema hidratante, peine, tijeras…).

La protección solar es otra necesidad que siempre hay que tener en cuenta durante las vacaciones, sobre todo si se viaja con un bebé. Los efectos de la radiación solar no son para tomarlos a la ligera. Así que este año, al igual que el anterior, íbamos bien preparados con gorritos, camisetas, gafas y crema solar para la peque.

Y con esto, pongo punto y final al post de hoy deseando a todos que paséis unas vacaciones increíbles. Las vacaciones con un bebé son muy especiales. Aunque no se descansa igual porque hay que tener mil ojos (¡cuidado con las piscinas!), es increíble verlos descubrir cosas y disfrutar de ellas.