Personal

Así juega Madresfera

Si estáis siguiendo los Premios Madresfera 2017, sabréis que Una madre legal ha caído del segundo al quinto puesto al ser eliminados unos votos presuntamente fraudulentos. Todo comenzó ayer cuando a algunos blogueros (muchos más de los que hemos caído en el ranking) nos llegó un correo electrónico en el que se informaba de que se habían detectado votos que contravenían las bases del concurso.

Este correo no me preocupó excesivamente por varias razones. Había observado que personas que a las 2 a.m. se encontraban cerrando la tabla aparecían a la mañana siguiente en puestos de finalista. Pensé que el grueso de votos fraudulentos se encontraría ahí. No podía imaginar que los englobáramos mayoritariamente blogueros que habíamos ocupado las primeras posiciones durante todo el concurso. Aun así escribí a Madresfera por informaciones contradictorias que estaban llegando y me confirmaron que podía estar tranquila, puesto que se respetarían las limitaciones que habían establecido las bases.

Pero hoy se han actualizado las listas y, curiosamente, todos los blogs que tuvieron subidas meteóricas siguen arriba. Los que hemos bajado somos casi todos blogs que debutábamos en esto y que no pertenecemos al círculo afín de Madresfera. Dicho esto, una cosa quiero dejar clara: con las bases del concurso en la mano, si yo hubiera votado 180 veces en el concurso desde 180 correos y 18 IPs distintas, todos esos votos tendrían que ser contabilizados. ¿Sería decoroso? No, pero sería lícito.

Los límites de votos establecidos son los siguientes:

  • Votos a una misma url en una misma categoría: 1 por email (por cada cuenta de email sólo podrás votar una vez tu blog favorito en la misma categoría)
  • Votos totales por email: 5 por categoría y email.
  • Emails por dirección IP: hasta 10 sesiones (puedes votar con hasta 10 emails desde el mismo router).

Pienso que Madresfera no ha respetado sus propias bases. Si hay alguien que ha votado masivamente a Una madre legal desde una misma IP o cuenta de correo electrónico, puede decirlo. Yo desde luego no lo he hecho. En cualquier caso, ya he solicitado que se pongan en marcha los mecanismos de revisión y los datos que se han aportado no me convencen en absoluto. Les doy la misma fiabilidad que a una tabla de Excel que haga yo ahora mismo.

¿Por qué pienso así? Porque Madresfera no se caracteriza por tratar por igual a todos sus blogs. No estamos incluídos en el grupo privado de Telegram, no se nos retweetea con la misma asiduidad, nuestros contenidos no se reseñan en los Podcasts… Incluso algo teóricamente automatizado como es #LaRevista no da la misma visibilidad a todos. Además, da la casualidad de que muchos de los perjudicados compartimos amistad con algunos blogueros que han tenido sus más y sus menos con la dirección de la comunidad.

El propio ranking de la comunidad, que pocos saben bien como funciona, es de todo menos transparente. Hasta hace dos semanas, no solicité entrar en él. Y lo hice precisamente para intentar entender cómo funcionaba. Se dice que influye el número de visitas, las interacciones en redes sociales… Pero tengo una posición más alta que personas con mucho más de todo eso que yo.

Y si Madresfera tiene estas actitudes, ¿qué podríamos esperar de su hermano pequeño Saludsfera? Hace unas semanas solicité formar parte de esa comunidad. La respuesta que recibí era que, si bien mi contenido se adecuada a la misma, necesitaba crear en mi blog una sección especial para esas entradas. Unos días después escribí expresando la dificultad que estaba encontrando para hacerlo y proponiendo una fórmula que tenía la misma utilidad. No recibí respuesta… Lo deje pasar porque pensé que, si pertenecer a Saludesfera me iba a reportar lo mismo que lo hacía Madresfera, tampoco importaba tanto. Pero lo que realmente me cabreó fue descubrir que hay blogs en esa comunidad que no cumplen con el parámetro exigido. ¡Hasta para acceder nos ponen más trabas a unos que a otros!

En relación de nuevo con el concurso, diré que siempre ha estado rodeado, intencionadamente o no, de una ambigüedad importante. Como abogada, he redactado algunas bases para concursos y nunca me he encontrado con unas tan imprecisas como éstas. Pero parece que hay personas a las que le interesa que esto sea así. Hace unos días, dos blogueras pidieron algunas aclaraciones y llegaron a ser calificadas como haters.

Realmente, ser finalista o no es lo de menos. No negaré que me hacía ilusión llegar ahí. Le dedico a este blog muchas horas de trabajo y a nadie le amarga un reconocimiento. Pero hubiera sido feliz con una quinta posición si las cosas se hubieran desarrollado de otro modo. Pero está claro que para obtener reconocimiento en una comunidad como Madresfera es necesario callar, seguir la opinión dominante y, si se tercia, regalar algún que otro oído.

Pues bien, yo elijo no seguir ese método. Mis padres me han inculcado desde la cuna que defender tu postura desde el respeto no te lleva lejos, pero te hace sentir bien cuando te miras al espejo (lo siento padres míos, otra vez soy víctima de estos valores). Hoy mi blog, mi trabajo y mi nombre se han visto señalados. Creo que  ocupaba ese puesto por méritos propios, que mis seguidores, amigos y familiares habían conseguido llevar a Una madre legal hasta allí (Madresfera me ha dado un número de votos válidos que me consta habéis superado con creces…). Y si me callo, estaré fallando a todo el que ha dedicado su tiempo a votarme.

Además, no soporto que me hable de justicia para todos los blogueros una comunidad que tiene en el puesto más alto de su ranking a un blog acusado de plagio. Y tampoco puede hablarme de honestidad quien permite que una de sus cabezas visibles haga comentarios inapropiados sobre el Alzheimer o los abusos sexuales.