Método ROPA: otra forma de convertirse en madres
Reproducción asistida

Método ROPA: otra forma de convertirse en madres

La reproducción asistida en general es una gran desconocida para la mayoría de la población. Salvo pacientes o profesionales, me he cruzado a pocas personas que conocieran las cuestiones más básicas. Yo misma tenía conocimientos muy vagos antes de meterme de lleno en los tratamientos. De hecho, no supe en qué consistía el método ROPA hasta meses después de pisar por primera vez una clínica de fertilidad. A menudo tengo la impresión de que esta es una técnica particularmente desconocida. Por eso quiero hablaros de ella.

¿Qué es el método ROPA?

Se denomina método ROPA (Recepción de Ovocitos de la Pareja) a la técnica de reproducción asistida mediante la cual las dos integrantes de una pareja homosexual pueden participar de manera activa en la concepción de su hijo. Una de ellas aportará el óvulo que será fecundado con el semen de un donante anónimo, mientras que la otra recibirá el embrión resultante al que gestará y parirá. El bebé que nazca de este procedimiento tendrá por tanto una madre genética y otra biológica.

El tratamiento al que se someten las pacientes no difiere en nada al de una doble donación de gametos. Una mujer se somete a una estimulación ovárica para generar el mayor número de folículos posibles. Tras la punción, los óvulos recuperados se fecundaran en laboratorio y se observará el desarrollo embrionario durante algunos días. De manera paralela, otra paciente prepara su endometrio hasta que alcanza las condiciones óptimas para lograr el embarazo. Es entonces cuando tiene lugar la transferencia embrionaria.

¿Cuál es su particularidad?

Aunque el procedimiento sea idéntico al de otros tratamientos, los efectos legales en lo relativo a la filiación del recién nacido son muy distintos. La Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida establece en su artículo 5.5 que «la donación (de gametos o preembriones) será anónima y deberá garantizarse la confidencialidad de los datos de identidad de los donantes». Lógicamente, en el supuesto que estamos tratando es imposible cumplir con este precepto.

El método ROPA constituye por tanto una excepción al mismo. Al tratarse de una donación de óvulos no anónima, las dos mujeres serán legalmente progenitoras del bebé nacido mediante esta técnica y contraerán por tanto los mismos derechos y obligaciones sobre él. Será indispensable que exista vínculo matrimonial para que la pareja pueda acceder a este tratamiento de reproducción asistida.

¿Hay otras opciones para las parejas de mujeres?

Por supuesto que sí. Cada integrante de la pareja tiene a su disposición las mismas opciones que las mujeres que deciden emprender la maternidad en solitario. Algunas de ellas pueden ser incluso más ventajosas física y económicamente. Pero es estupendo que la ciencia y la legislación hayan avanzado hasta el punto de ofrecer otra alternativa más para aquellos que optan por un modelo familiar distinto al tradicional.

Conviene señalar que, aunque sólo el método ROPA permite la participación activa de ambas en los tratamientos, no hay que restar valor a la figura de la otra madre en los casos en los que no se opte por él. Acompañar y apoyar al paciente de reproducción asistida es una labor importantisima que también requiere una enorme implicación. Por no hablar de que ni la carga génetica ni la gestación son elementos necesarios para convertirse en madre.

¿Conocíais el método ROPA? ¿Qué os parece? ¿Tenéis a alguien cercano que se haya sometido a él?

Todo lo que debes saber sobre la maternidad en solitario
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Todo lo que debes saber sobre la maternidad en solitario

Tuve claro desde muy joven que sería madre soltera por elección. Eso no evitó que al iniciar la búsqueda del embarazo me asaltaran muchísimas dudas. ¿Cómo tendría un hijo? ¿Podría mi economía soportarlo? ¿A qué problemas tendría que enfrentarme? La maternidad en solitario da vértigo. Cada vez son más las mujeres que eligen esta forma de maternidad. El 20% de los tratamientos de reproducción asistida son realizados por mujeres sin pareja (dato extraído de la web de la clínica barcelonesa Fertty). Pero no siempre se cuenta con alguien en nuestro entorno a quien plantearle nuestras inquietudes. Internet sigue siendo la principal fuente de información para nosotras. Por eso escribo este post en el que intento responder las cuestiones anteriores.

¿Qué es la maternidad en solitario?

Cuando hablamos de maternidad en solitario en este contexto nos estamos refiriendo a aquellos casos en los que la mujer está decidida a vivir su maternidad como única progenitora, sin compartir los derechos ni las cargas de la misma con una pareja. Eso no significa la ausencia total de acompañamiento en la crianza de los hijos. Las madres solteras por elección suelen contar con una red de apoyo formada por familiares y amigos que ayudan en la medida de lo posible a la mujer que da este paso.

¿Cómo convertirse en madre soltera por elección?

Cuando una mujer opta por la maternidad en solitario, tiene principalmente dos vías para llegar a ello: la adopción y la reproducción asistida. No puedo aportar demasiado respecto a la primera. Aunque busqué información sobre ella, pronto deseché esta posibilidad por la tremenda complejidad de los procesos de adopción y la imposibilidad de cumplir con los requisitos establecidos. Como la mayoría de mujeres, opté por acudir a la reproducción asistida. ¿Pero cuáles son las posibilidades en este ámbito?

Inseminación artificial con semen de donante (IAD)

La inseminación artificial con semen de donante es a priori el tratamiento ideal para mujeres sin problemas de fertilidad que optan por la maternidad en solitario. No entraré a pormenorizar los detalles de este u otros tratamientos porque eso daría para varios artículos. Pero es importante señalar que esta técnica es la de menor complejidad y la menos invasiva para la paciente de las que se enumeran aquí. Esto repercute en un coste más bajo (en torno a los 1000€ frente a los 5000€ de la fecundación in vitro), lo que la convierte en muy atractiva para aquellas mujeres en las que no existe indicación médica contraria a ella.

Pero no todo son ventajas. La posibilidad de embarazo es tan solo de entre un 15 y 20% en cada intento. Sobre el papel, no es un mal porcentaje, pero hay que tener en cuenta el golpe emocional que supone cada negativo. La principal razón para dejar las inseminaciones artificiales durante la búsqueda de mi embarazo fue precisamente sentir que el desgaste psicológico era mayor a las probabilidades de éxito.

Fecundación in vitro con semen de donante (FIVD)

La fecundación in vitro con semen de donante es un tratamiento mucho más complejo. Está indicado en mujeres que por razones médicas no pueden conseguir el embarazo mediante inseminación artificial, o que han tenido varios intentos fallidos con esta técnica. En este caso, las posibilidades de embarazo se duplican. Por ello muchas pacientes se plantean recurrir a la FIVD sin haber intentado ninguna IAD.

Cada mujer debe someterse al tratamiento que más le convenza (siempre que exista consenso con su equipo médico), pero mi recomendación es empezar por la inseminación artificial siempre que sea posible. La fecundación in vitro es mucho más invasiva y, por tanto, tiene más riesgo para la paciente. Aunque el excelente trabajo de las clínicas de fertilidad lo minimiza, no debemos olvidar que existe. Habrá tiempo de asumirlo si resulta necesario.

Doble donación de gametos

La donación de semen está implícita en cualquier tratamiento de reproducción asistida destinado a una mujer sin pareja, pero en ocasiones también se precisa la donación de óvulos para conseguir el embarazo. Aunque hay casos de pacientes jóvenes que no pueden utilizar sus propios óvulos, lo habitual que este tratamiento sea necesario en aquellas mujeres que han visto reducida su fertilidad debido a la edad.

Los enormes cambios sociales influyen cada vez más en el retraso de la edad de maternidad. Actualmente, las técnicas de preservación de la fertilidad están en auge por este motivo. Pero aquellas mujeres que no hayan podido recurrir a ellas cuentan afortunadamente con la oportunidad de ser madres gracias a una donante de óvulos.

En estos casos, existe también la posibilidad de recibir embriones donados por otros pacientes (embriodonación). Es una técnica más barata que la donación de óvulos tradicional, cuyo coste es muy elevado debido a la complejidad y al número de personas que intervienen en el proceso. La contrapartida es que su tasa de éxito es algo inferior al tratarse de embriones procedentes de otros tratamientos.

¿Y una vez conseguido el embarazo?

No creo que la maternidad en solitario plantee muchos más problemas que las opciones tradicionales. Nuestras preocupaciones son las mismas que las de cualquier embarazada desde el momento en que vemos el positivo en el test de embarazo y la crianza de nuestros hijos nos pondrá a prueba de la misma forma. Es innegable que tenemos una serie de particularidades. Ser las únicas responsables de la unidad familiar nos lleva con frecuencia a una mayor preocupación por la conciliación laborar, la economía y el futuro. Pero los integrantes de un modelo familiar típico no son ajenos a esto.

También tendremos que responder a preguntas de nuestros hijos, ¿pero quién no tiene que hacerlo hoy en día? Los padres divorciados tendrán que explicar a sus hijos porqué no viven juntos. Las parejas homosexuales les contarán que tener dos mamás o dos papás es un modelo de familia más. Y las parejas heterosexuales deberán educar a sus hijos en la diversidad familiar. Si tienes claro que la maternidad en solitario es para ti, no dejes que estos miedos te frenen. Te aseguro que es una experiencia que merece la pena.

Imagen destacada de ka ebtreda La infertilidad no es un juego
Reproducción asistida

La infertilidad no es un juego… ¿queda claro?

Hoy me siento a escribir con un doble propósito. Por una parte, pretendo descargar sobre estas líneas una parte del enfado que la situación que voy a describir a continuación me ha causado. Y por otro lado, me gustaría que esta entrada sirviera para evitar el daño que se puede causar a otras infértiles que tengan la mala suerte de acabar en el lugar equivocado al buscar información. Si algo tenemos claro los que hemos sido padres por reproducción asistida, es que la infertilidad no es un juego.

Os pongo en situación

Desde hace algún tiempo, venía intercambiando algunos tweets con una chica que en teoría se está sometiendo a tratamientos de reproducción asistida. A raíz de uno de ellos, me pidió que le aclarase algo por privado y así lo hice. A partir de ese día, mantuvimos una comunicación intermitente por medio de mensajes directos (siempre promovida por ella). Ahora esos mensajes adquieren otra perspectiva, pero en aquellos momentos me parecían preguntas propias de alguien que no tiene ni pajolera idea de reproducción asistida y necesita que le expliquen las cosas varías personas y varias veces.

El pasado lunes me preguntó si había algún medio por el que pudiéramos tener un contacto más estrecho para plantearme sus dudas y curiosidades. Le ofrecí comunicación por Instagram y correo electrónico porque son las dos herramientas que más uso durante el día. Le dije también que no tenía problemas en hablar por WhatsApp, pero que allí contestaba de higos a brevas (los que me conocéis personalmente sabéis que no miento). Ella prefirió esta última opción. Me pareció bien. Durante el tiempo que estuve sometiéndome a tratamientos, compartí mi historia con muchas chicas por ese medio y me he llevado buenas amistades.

Los conversación fue entonces más fluida. No voy a dar detalles demasiados reconocibles porque confío en que, tras haber sido cuestionada por varias personas, se abstenga de continuar con su actitud. Pero os diré que a casi todas las dudas que me planteó les había dado respuesta en mi post ¿Test de embarazo antes de la beta? Cosas a tener en cuenta. El problema estaba en que no parecía receptiva a los consejos que otras mujeres le estábamos dando con nuestra mejor intención.

La cuestión es que, a medida que hablábamos más, los detalles de su historia cada vez me cuadraban menos. Empecé a no creérmela. Mi sensación era que atacaba precisamente a quienes intentábamos ayudarla. Pero lo que me hizo pensar ‘hasta aquí hemos llegado’ fue sentir que se podía frivolizar con algo tan serio como el aborto bioquímico. Yo sufrí uno y no me gusta que se difundan a sabiendas ideas erróneas sobre el tema. Corté la comunicación con un mensaje respetuoso y empático, pero muy directo. Ese mensaje tuvo respuesta a modo de audio que aún no he escuchado ni escucharé.

Creía cerrado el libro. Pero la noche del sábado descubrí en Twitter que está chica tiene un canal en YouTube sobre fertilidad en el que niega estar en tratamiento o desear ser madre. Me quedé planchada. Para empezar porque, cómo he dicho antes, está chica no parece controlar en absoluto temas de reproducción asistida. Yo no he podido comprobar que decía en sus vídeos (he intentado acceder a alguno y estaba borrado), pero otras chicas me dicen que no era información rigurosa y las creo. Y segundo, porque me parece inaceptable este doble juego en redes sociales.

La infertilidad no es un juego

No estoy juzgando, si es el caso, que una mujer decida llevar su búsqueda de embarazo en secreto. Yo misma en este blog he dicho que no voy a contar todos los detalles de mi proceso de reproducción asistida. Todos los pacientes tienen derecho a decidir qué quieren compartir, si prefieren ocultar los tratamientos de fertilidad, etc. Pero mentir a quienes intentan ayudarte jamás está justificado.

Hablar de infertilidad da visitas. Muchas personas buscan información cuando descubren que tienen problemas para concebir y deciden embarcarse en el desconocido mundo de la reproducción asistida. Puedo entender que una persona que tiene un canal decida hablar del tema sin revelar sus circunstancias personales. Pero si a la vez tienes una cuenta de Twitter donde participas asiduamente en un grupo de apoyo, la verdad debería ir por delante.

¿Qué puede pasar si no es así? Pues que pensemos que te has inventado una historia rocambolesca para conseguir material. Empiezo a pensar que todas esas dudas y curiosidades pueden ser una forma de obtener información para los vídeos. Total, es más fácil que un par de chicas te cuenten de que va un tema a pasarte horas buceando en Google.

Somos muchas las chicas que hablamos de reproducción asistida sin ser especialistas sobre el tema. Lo hacemos porque creemos que hay que darle visibilidad a la Infertilidad y porque sentimos que compartir nuestra experiencia puede ayudar a otras mujeres en situaciones parecidas. Algunas cuentan su historia, otras intentamos aconsejar desde la perspectiva de un paciente que ya ha pasado por ahí… Pero si algo tenemos en común es que todas intentamos ser lo más rigurosas posible con todo lo que publicamos.

Somos conscientes de toda la desinformación que hay respecto a reproducción asistida y lo que menos queremos es contribuir a ella. No me entra en la cabeza que alguien que está pasando por este tipo de tratamientos, y sabe todo lo que implican, de lugar a estas historias. Pero prefiero pensar que este es el caso. La otra posibilidad sería demasiado cruel.

Si realmente está chica no es paciente de reproducción asistida y ha estado aprovechando la buena voluntad de la gente para generar contenido en su canal, cuidado con el karma.

Imagen destacada de la entrada ¿Test de embarazo antes de la beta?
Reproducción asistida

¿Test de embarazo antes de la beta? Cosas a tener en cuenta

Volvemos a hablar de reproducción asistida tras unos meses sin tratar el tema, y lo hacemos para responder a una pregunta muy frecuente. ¿Conviene hacer un test de embarazo antes de la beta? La betaespera es uno de los momentos más estresantes de cualquier tratamiento. Cuando estamos ansiosos por conocer el resultado, los tests caseros que anuncian la detección temprana del embarazo se presentan como una alternativa muy atractiva. Esperar pacientemente el día señalado por la clínica para el análisis de sangre es un acto heroico en esas circunstancias.

Lo ideal es esperar a la beta

La recomendación oficial siempre es esperar a la beta. La cuantificación de la hormona β-hCG en sangre aporta mucha más información de cara a predecir si un embarazo es evolutivo. Aguantar hasta ese momento para conocer el resultado del tratamiento evitará que pasemos malos ratos innecesarios o que nos creemos falsas ilusiones.

Yo nunca aguanté aunque sabía esto. Odiaba las llamadas en las que la clínica de fertilidad comunica algún resultado. En la primera que recibí, me dijeron que tenía que retrasar mi primer tratamiento. El palo fue tan grande que me costó aguantar las lágrimas. Entonces decidí que esperaría esas llamadas sabiendo el resultado siempre que fuera posible.

Las llamadas continuaron siendo un trago que me hubiera gustado evitar, pero me afectaban mucho menos al haber digerido las noticias en casa. Por eso defiendo los tests de embarazo caseros cuando su uso contribuye a reducir la ansiedad de la paciente.

Cosas a tener en cuenta si se hace un test de embarazo antes de la beta

Si eres de esas mujeres que han decidido realizar un test de embarazo antes de la beta, hay algunas cosas que debes tener en cuenta para evitar que la jugada se vuelva en contra y acabes con más ansiedad de la que tenías.

Falsos positivos y falsos negativos

El funcionamiento de los tests de embarazo caseros es muy simple. Para que den positivo tienen que detectar la hormona gonadotropina coriónica humana (HCG) que, salvo poquísimas excepciones, solo está presente en el cuerpo de la mujer durante el embarazo. A pesar de esto, hay mujeres que no se fían al cien por cien del resultado. ¿Pueden estos test dar un resultado erróneo?

Los falsos negativos existen y son muy frecuentes. Se deben normalmente a la realización muy temprana del test. Si aún faltan demasiados días para la beta (o para la fecha en que debería bajar la regla), el consejo es esperar un par de días y volver a realizar el test. Sin embargo, los falsos positivos no existen en condiciones normales. En varios portales he leído que algunos casos de falso positivo son los embarazos bioquímicos, ectópicos, anaembrionarios y molares. No estoy para nada de acuerdo. En esos casos el test no ha fallado. El positivo es real aunque el embarazo no sea viable.

Pero sí que hay un caso de falso positivo bastante común entre las mujeres que nos hemos sometido a un tratamiento de reproducción asistida. Algunos medicamentos usados en estos tratamientos contienen hormona HCG. El test la detectará y dará un falso positivo si lo realizamos antes de que nuestro cuerpo haya eliminado la medicación por completo. Mi primer test de embarazo fue un falso positivo debido al Ovitrelle que me había inyectado trece días antes. Tened cuidado con esto porque muchos os dirán que la medicación desaparece en 10 días, pero cada cuerpo es un mundo. Hay que tomar con cautela los positivos débiles tras haber usado medicación de este tipo.

Seguir las instrucciones al pie de la letra

Cada test de embarazo tiene unas instrucciones concretas sobre cómo realizarlo y leerlo que hay seguir al pie de la letra. Si la marca dice que el resultado aparece antes de 10 minutos, no conviene mirar el test pasado ese tiempo. Con el paso de los minutos, en el mismo lugar donde lo haría el positivo, puede aparecer una sombra grisácea que lleva a confusión. Es la llamada línea de evaporación. Nunca me he cruzado con una, pero son muy frecuentes en algunas marcas.

Si no se seguimos este consejo y vemos aparecer una línea pasado el tiempo señalado en las instrucciones, lo mejor es desechar el test y realizar otro más tarde. Pero pasar horas inspeccionando el test no sirve para nada. Bueno, sirve para volvernos locas. Ese test no nos dirá si estamos embarazadas. Tampoco lo harán con seguridad las personas a las que les pasemos una foto de él. No, no lo harán aunque hayamos pasado la foto a negativo. Así que lo mejor es no malgastar energía en cualquiera de esas acciones.

Mención especial merecen en este punto los test de embarazos digitales. Si algo bueno tienen, es que el resultado no deja lugar a la interpretación. En la pantalla aparece un mensaje claro: embarazada o no embarazada. Pues es más común de lo que parece que, sobre todo cuando el resultado es negativo, las mujeres desmonten el test para mirar las tiras que hay en el interior. Y si en ellas aparecen dos líneas, dudan de lo que han leído en la pantalla. Esto es un error. No sabemos exactamente cómo funcionan los test digitales, pero están diseñados para dar el resultado de una manera concreta. Y solo así deben usarse si no queremos albergar falsas esperanzas.

No intentar predecir el crecimiento de la beta

Los test de embarazo caseros son muy útiles para saber si hay gestación, pero no sirven para predecir el crecimiento de la beta. Es cierto que a medida que los niveles de β-hCG aumentan, las lineas de los test se oscurecen. Pero esto no es nada fiable. La concentración de esta hormona en orina puede variar dependiendo del momento del día, de lo que se haya bebido, etc. Así que usar este método para saber si la beta crece puede traernos más de un quebradero de cabeza innecesario.

Las semanas que aparecen en los tests de embarazo digitales tampoco son fiables para predecir el crecimiento de la beta por las mismas razones. Una buena amiga se hizo dos tests digitales para ver la progresión de las semanas. En el tercero hubo un retroceso y se asustó muchísimo pensando que la beta estaba bajando. Esa misma tarde fue a hacerse un análisis de sangre y los valores eran buenísimos. Tanto que sus mellizos han cumplido ya los ocho meses.

¿Y si el test de embarazo no ayuda?

Si habéis caído en la tentación de los test de embarazo caseros y ahora tenéis más ansiedad que antes, mi consejo es que hagáis lo mismo que mi amiga. El precio de una beta es casi el mismo que el de los test de embarazo digitales y ya son muchos los laboratorios que entregan el resultado el mismo día. Esto no es lo ideal. Como hemos dicho al principio, lo mejor es ser capaz de esperar al día fijado por la clínica. Pero no seré yo quien os diga que hacer lo contrario es imperdonable.

Y vosotras, ¿tenéis alguna anécdota con los tests de embarazo caseros? ¿Os habéis obsesionado con ellos? Yo confieso que llegué a hacer más de 30 en cada transferencia. Eso sí que era una locura. ¿Habéis sido capaces de aguantar hasta la beta?

Reproducción asistida

¿Cuál es mi historia?

Algunos de los que seguís el blog me habéis comentado por privado que no encontráis mi historia. Lo cierto es que no he contado mi proceso en reproducción asistida de manera lineal. Soy una persona obsesiva y si intentara hablar de cada tratamiento me sería muy difícil no incluir número de revisiones, dosis de medicación, tamaño de folículos… En definitiva, una cantidad enorme de información que tengo archivada y que no considero interesante para el lector.

Otra razón por la que no he hecho un relato de esas características es porque hablar de un tratamiento implica en cierta forma revivirlo. Todos los que hayáis vivido este tipo de situaciones entenderéis que no siempre hay ánimos para hablar de ello. De hecho, aunque he intentado escribirla en varias ocasiones, la segunda parte del post sobre mi aborto bioquímico está pendiente desde el pasado mes de noviembre. No quería empezar a publicar, que me ocurriera algo así y la historia quedara en stand by.

Y por último, pero no menos importante, es que no me apetece nada que aquellos que me decepcionaron durante mis tratamientos husmeen ahora en mi intimidad. Ya sabéis que mi blog no es anónimo, todo el mundo conoce mi identidad. Mucha gente de mi entorno visita este sitio, pero no todos lo reconocen. Ellos sólo leerán lo que a mí me apetezca que lean en cada momento.

Lo que si he hecho desde que comencé con el blog es escribir una serie de post más generales, pero basados en mis experiencias. Así habéis podido saber el chasco que me llevé en mi segundo tratamiento, por qué decidí cambiar de rumbo tras el tercero, el triste final del cuarto…

He pensado que puede ser interesante crear un lugar donde podáis encontrar esos retazos de mi experiencia en orden cronológico. Por eso en esta publicación, además de explicaros mis razones, voy a recopilar todas las entradas publicadas hasta el momento en las que hablo de mi proceso. E iré actualizándola periódicamente para añadir las que pudieran venir en un futuro.

Si queréis más datos o que profundice en algún tema, no dudéis en decírmelo en los comentarios o a través de las redes sociales.

En esta recopilación no se incluyen todos los post sobre reproducción asistida que podéis leer en el blog.

Mi momento perfecto para ser madre

El blog no podía comenzar con un post que no fuera este. Siempre tuve claro que la maternidad en solitario era mi opción, aunque no esperaba llevarla a la práctica tan pronto. Pero hay momentos en la vida que dinamitan todos los planes.

Cómo afrontar la cancelación de un tratamiento

Uno de mis grandes chascos en reproducción asistida llegó en el segundo tratamiento. Tenía el convencimiento de que aquel sería mi mes, pero todo acabó con una cancelación que condicionó mis siguientes pasos.

Mi aborto bioquímico (Primera parte)

Mi primer positivo llegó en el cuarto tratamiento. Por desgracia, mi embarazo tan sólo duró catorce días. En la primera parte del post podéis leer lo que ocurrió durante esas dos semanas y como me sentí al respecto.

¿Por qué conté (y oculté) que estaba en tratamiento?

La reproducción asistida es un tema tabú para muchos pacientes. Yo siempre he creído que no ocultarse es la única manera de normalizar la situación. Por eso contaba en mi entorno todos los pasos daba. Pero cuando me hicieron daño, también me oculté para protegerme.

Consejos para afrontar la betaespera

La betaespera es un momento que pone a prueba el autocontrol de los que nos sometemos a un tratamiento de reproducción asistida. Yo fracasé estrepitosamente en lo que a mantenerme tranquila se trataba. Por eso escribí un post con los consejos que no seguí, pero que estoy segura contribuyen a que ese periodo no sea tan insoportable.

¿Merece la pena?

Con motivo del primer cumpleaños de mi hija, reflexioné acerca de si había merecido la pena todo lo vivido (un año de tratamientos, de preocupaciones, de lagrimas…). Y es que la reproducción asistida es muy dura, pero también tiene muchas cosas buenas que debemos valorar.