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Los libros no se escriben solos

Hoy voy a hablaros de Los libros no se escriben solos: crónica de una depresión preparto y un posparto inesperado. Este es el título con el que Eva Álvarez publicaba su segundo libro. No es una carta de presentación típica para un volumen sobre maternidad ¿verdad? Pues bien, el contenido tampoco lo es.

Sinopsis: A veces, esperamos algo con tanta ilusión que lo último que imaginamos es cómo un sueño tan deseado se puede torcer drásticamente. La depresión preparto, esa gran desconocida. Un posparto accidentado. El cóctel entre la decepción y la resiliencia.

“Todo el que, deliberadamente, le provoca una situación angustiosa a una mujer embarazada no merece la categoría de ser humano ni tiene derecho al aire que respira”.

¡Y tanto que la depresión preparto es una gran desconocida! Puede que con suerte hayamos oído el término (no es un tema recurrente en las clases de preparación al parto ni en las revistas sobre maternidad), pero dudo mucho que hayáis escuchado a muchas mujeres hablar abiertamente de ella. Y es que, al igual que ocurre con la depresión posparto o el duelo gestacional, hay una importante invisibilización que no ayuda a nadie.

Por eso es tan importante lo que Eva Álvarez nos cuenta. En el libro nos habla de su propia experiencia, de como un embarazo deseado no siempre colma de alegría a la gestante. Lo hace, como ella misma dice, vaciando de bilis las entrañas. En un tema como este, donde el mensaje ha de ser contundente, los artificios no conducen a ninguna parte. Por eso la extensión del libro, de 53 páginas resulta ideal.

“¿Y si hago lo propio? ¿Si me pongo yo a humillar a quien, por
envidia o la razón que sea, me utiliza como blanco de sus burlas?”

El libro me ha encantado. Seguramente se deba a que en más de un momento me he sentido identificada con Eva, y no sólo porque ella se planteara ser madre soltera a través de la reproducción asistida. Mi embarazo tampoco fue fácil. Me acostumbré a vivir con el miedo y la sensación de angustia permanente. No disfruté como me hubiera gustado hacerlo, y a veces me sentí juzgada por ello.

Y es que en estos casos el entorno juega un papel muy importante. Eva tuvo la mala suerte de tener al enemigo demasiado cerca. Algunas situaciones que describe son demasiado extremas, nadie en su sano juicio intentaría la defensa de la parte contraria. Pero otras tantas son mucho más corrientes, tanto que la sociedad mira de reojo al que no las tolera.

Bromear con el nombre elegido por unos padres, cuestionar el tipo de parto elegido, pasar por encima del deseo de la recién parida a no recibir visitas en el hospital, aguantar la infantilización por parte del personal sanitario… ¿Qué mujer que haya sido madre puede decir que se ha librado de todo esto?

“La sensación de paz, cuando se da un paso así tras tanto tiempo
aguantando mierdas, en el momento en que tu vulnerabilidad
comienza a remitir y vuelves a ser tú, es completamente impagable”.

Pero en este relato no sólo encontramos malos momentos, sino también una historia de superación. Y es que a veces la luz se abre paso y somos capaces de recomponer esa parte de nosotros que se había roto. El proceso no siempre es fácil. A veces implica dejar a algunas personas por el camino, pero se llega más lejos viajando sin lastre.

Antes de acabar quiero resaltar que es esencial que el contenido de un libro sea interesante, pero también lo es que venga respaldado por un buen título y una portada atractiva. En este caso tenemos todos los ingredientes. Como he dicho al comienzo, este no es un libro típico de maternidad y me gusta mucho que su imagen externa no caiga en los tópicos de aquella.

¿Os apetece leer Los libros no se escriben solos? Ahora es buen momento. Hasta el próximo 14 de febrero podréis encontrarlo en Amazon por tan solo 2,99€ en formato Kindle y 4,94€ en papel (gastos de envío incluidos).

portada los libros no se escriben solos