Imagen destacada Nestlé Junior Crecimiento
Colaboraciones

Nuestra experiencia con Nestlé Junior Crecimiento

Hoy quiero hablaros de la leche Nestlé Junior Crecimiento. Tuve la oportunidad de probar algunas variedades cuando recibí mi pack de bienvenida como SuperMami Bloguera. Pero ahora he podido conocerla en profundidad gracias a una campaña organizada por Testamus. Y me reafirmo en la buena opinión que tenía de esta leche de crecimiento que, junto a los postres lácteos, es probablemente el producto que más me gusta de los que ofrece Nestlé para los más pequeños de la casa.

Creciendo a su ritmo

Antes de hablaros de la leche Nestlé Junior Crecimiento, me gustaría destacar la idea elegida por Nestlé y Testamus como hilo conductor de la campaña. El lema Creciendo a su ritmo es uno de los puntos que más me ha gustado de la misma. Decir que los avances en el desarrollo se producen cuando cada bebé está preparado para ello puede parecer una obviedad, pero extrañamente no es una idea que haya calado en la cabeza de todo el mundo.

Mi hija tiene 15 meses y aún no camina sin ningún agarre. Diariamente tengo que escuchar comentarios al respecto, aunque sus habilidades están dentro de la normalidad para un bebé de esa edad. Y es que a veces parece que los adultos están más preocupados en competir a través de los hijos que de acompañarles en su progreso y disfrutar de él. Para eso, que no cuenten conmigo.

Nestlé Junior Crecimiento

Si algo me gusta de las campañas de Testamus es que, además de la posibilidad de probar el producto y compartir la experiencia con otros colaboradores, vamos conociendo mucha información interesante. En esta ocasión aprendimos los beneficios de continuar con leches adaptadas también en la etapa que abarca desde los 12 meses hasta los 3 años. Y, por supuesto, las características más destacadas de Nestlé Junior Crecimiento.

Esta leche, recogida a diario en los valles del norte de España, contiene calcio, hierro, zinc y 13 vitaminas. Con estos aportes se contribuye al normal desarrollo cognitivo y de los huesos, y a cubrir los requerimientos específicos de los bebés para su correcto crecimiento. Pero Nestlé Junior Crecimiento destaca también por lo que no tiene, ya que en su receta no incluye aceite de palma. Y, además,  tiene un contenido reducido de proteínas animales que los bebés tienden a consumir en exceso.

Variedades de Nestlé Junior Crecimiento

Probando el producto

En la imagen podéis ver todas las variedades y formatos que he tenido la oportunidad de probar. A mí la variedad que más me gusta es la de Nestlé Junior Crecimiento Original porque, en cuanto a espesor, tiene la textura más parecida a la leche de vaca. Además, puedo añadirle luego los cereales que usamos habitualmente e ir cambiando el sabor. Pero en esto no ha habido unanimidad con mis colaboradores: uno prefiere la leche baja en lactosa, otra la que tiene sabor a galleta…

En general, todas me han gustado. Normalmente Daniela las ha tomado en su biberón, pero también hemos probado otras formas de tomarlas (batidos, mezclándola con fruta natural, etc.) y siempre le ha encantado el sabor. Así que, aunque soy partidaria de introducir la leche de vaca en cuanto es posible, he quedado muy satisfecha con estas leches de crecimiento y no dudaría en comprarlas.

Respecto a los formatos, sólo puedo destacar la comodidad de los pequeños bricks de 200 ml. Son ideales para llevarlos a cualquier parte. Pero de momento sólo está disponible en las variedades Nestlé Junior Crecimiento 1+ Original y Galleta maría. Espero que pronto la marca de anime a ofrecer este formato en todas las variedades para que los padres tengamos más posibilidades de elección.

Club Nestlé Bebé

Por último, no me gustaría acabar sin hablar del Club Nestlé Bebé. Lo conocí y me apunté a él estando embarazada, y me agradó ver que también había hueco para él en esta campaña. Una vez que completas el registro a través de la página web de Nestlé, comienzas a recibir algunos regalos para tu peque. Y conforme el bebé va creciendo, os llegarán muestras de productos adaptados a su edad.

También tendréis acceso a cupones descuento en productos de Nestlé y a un montón de información interesante. A mí me encanta recibir en mi correo electrónico pequeños artículos sobre el desarrollo del bebé, recomendaciones sobre cómo afrontar los periodos más complicados… Así que si aún no conocíais esta plataforma, os animo a registraros en ella para disfrutar de todas estas ventajas.

Maternidad

Como llegué a la lactancia artificial

En un post anterior os conté cuáles eran mis planes respecto a la alimentación de mi hija durante sus primeros meses de vida. También os adelanté que la realidad superó todas mis expectativas, lo que provocó que mis planes se fueran al traste. Hoy os cuento los detalles y cómo terminé asumiendo que la lactancia artificial era nuestra mejor opción.

El día de mi cesárea tardé una hora y media en volver a la habitación tras la intervención. Daniela estaba durmiendo en su nido y los médicos habían dejado unas instrucciones muy claras a mis familiares. En dos horas tenía que comer, se hubiera despertado o no, hubiera vuelto yo o no. Eso dejaba media hora de margen desde mi llegada a su primera toma, y lo cierto es que cuando pasó yo no estaba como para iniciar la lactancia materna. Los efectos de la anestesia eran ya mínimos y la herida dolía cada vez más, así que le pedí a mi madre que le diera la cantidad que nos habían dicho de leche de fórmula.

Y así seguimos casi todo el día. Como dije en el anterior post, me sé la teoría a la perfección. Sé que el éxito de la lactancia materna depende en gran medida del momento en que se inicia. Pero en aquellos momentos me sentía incapaz de poner a Dani al pecho. No podía moverme por la cesárea, ni siquiera podía ver a mi hija salvo que pusieran el nido en un ángulo adecuado porque, incluso teniéndola en brazos, no podía girar el cuello para mirarla. No me parecía que existiera postura adecuada que no implicará poner a la peque sobre mí, y me dolía todo demasiado como para colocarme casi 4 kilos encima.

Tras la primera noche, en la que apenas dormí 20 minutos, sí lo intenté aunque seguía sin poder moverme. Daniela se enganchó al pecho perfectamente y ahí pensé que podría llevar a cabo mis planes. Pero un rato después, el ginecólogo me dio luz verde para levantarme de la cama y a partir de entonces nada de mi posparto fue como había imaginado.

Tengo un historial médico amplio, con una veintena de operaciones a mis espaldas. Considero que mi umbral del dolor es bastante alto. Quizás por eso me pasé de lista al pensar que una cesárea era pan comido. Ni siquiera me había planteado otra posibilidad. Así que cuando me bajé de la cama y empecé a tener unos de los dolores más bestias de mi vida, creí que algo tenía que estar yendo mal.

Cuando llegó el ginecólogo y me pidió que le explicara que me pasaba, lo único que fui capaz de decirle es que sentía como si me estuvieran apuñalando (el dolor era tan grande, intermitente y concentrado en un único punto que no se me ocurría otra manera de describirlo). Él me contestó que había mujeres que decían eso, otras que hablando de cristales en la herida y otras que directamente les decían que parecía que aún no hubieran parido. Lo que estaba teniendo eran dolores de entuerto que se habían intensificado al comenzar la lactancia.

Ya sabía lo que eran dolores de entuerto, pero había leído que eran más frecuentes tras un segundo parto y nunca había imaginado que podían llegar a ser tan fuertes. Tras mi experiencia he hablado con muchas mujeres y ninguna me los ha descrito con esa intensidad. Era una sensación muy frustrante porque a mí la herida de la cesárea no me dolió ni un solo momento, así que me encontraba perfectamente hasta que el dolor llegaba de golpe y no podía moverme.

No estaba físicamente bien, pero tampoco psicológicamente. Los primeros días de vida de mi hija no fueron como yo los imaginaba. No me podía creer que precisamente la vez que antes necesitaba recuperarme se me estuviera haciendo tan cuesta arriba. No pude vestir a Daniela, ni salir con ella en brazos del hospital o darle su primer baño. Todos los momentos que con tanta ilusión había esperado estaban enturbiados por el dolor y eso me entristecía. Cuando llegué a casa dolorida, cansada y desanimada, ni siquiera me planteé no comprar una caja de leche.

Intentaba poner a Daniela en el pecho, pero cada vez era más difícil porque ella ya se había acostumbrado al biberón. Mi intención entonces fue favorecer la estimulación con el sacaleches, pero entonces entraron en juego las visitas. Por suerte, todas las que recibía eran de personas que me importaban y nunca me molestaron. Pero lo cierto es que cada vez que me sentía con ánimos de usar el sacaleches alguien llamaba a la puerta. La mayoría de los días no era hasta por la noche cuando podía usarlo, y en más de una ocasión acabé quedándome dormida en el intento.

Todas las señales de la subida de leche que había tenido los primeros días fueron desapareciendo. Lo máximo que conseguí extraer con el sacaleches fueron 10 ml. En paralelo, Daniela comenzó con cólicos y me preocupaba más encontrar una leche o biberón que le sentara bien que la lactancia materna. Así que el decimotercer día después de mi parto, sin que se hubiera producido la subida de leche, desistí de mi plan inicial y asumí que mi hija se alimentaría con lactancia artificial. Y me sentí bien.

Colaboraciones

Papillas de cereales NESTUM (Sorteo)

Nunca había comprado las papillas de cereales NESTUM ni conocía demasiado sobre ellas. Así que, cuando supe que tendría la oportunidad de probarlas gracias a Nestlé, me pasé por la web para leer toda la información disponible.

Me gustó leer que, salvo la variedad de 8 cereales con miel, estas papillas contenían un 0% de azúcares añadidos. Aunque lo cierto es que, tras leer la etiqueta, ví que contienen un gran porcentaje azucares. Esta sigue siendo una de las asignaturas pendientes de este tipo de productos. En lo que sí se está trabajando es en sacar el aceite de palma de cada vez más productos. Estas papillas no lo contienen.

Ayer por fin llegó el paquete a casa. Una de las cosas que más me gustaron a simple vista fue el formato. ¡Me encanta que vengan en lata! Me parece un formato mucho más cómodo que la tradicional caja de cartón con una bolsa dentro. De hecho, cuando fue llegando el momento de introducir los cereales en la dieta de Daniela, reservé algunas latas de leche en polvo para vaciar los cereales en ellas.

Mis primeras impresiones tras probar la variedad de avena con ciruela son buenas. Se diluye perfectamente en leche de vaca entera, y tanto el olor como el sabor de esta papilla es excelente. Además, la fibra que contiene nos ha ayudado con los problemas de estreñimiento de la peque. Así que estoy muy satisfecha con el producto. Por eso, gracias a Nestlé, voy a poner en marcha un sorteo para que alguno de mis seguidores disfrute de un pack como el que yo he recibido.

Sorteo NESTUM

La mecánica es muy sencilla. Para entrar en el sorteo del pack, podréis realizar cualquiera de estas tres acciones:

  • Dejar un comentario en esta misma entrada indicando que queréis participar.
  • Seguir la cuenta del blog en twitter y hacer RT al tweet del sorteo, que estará fijado en el perfil.
  • Seguir la cuenta de Instagram y comentar la foto del sorteo mencionando a dos amigos.

Estas acciones son acumulables, es decir, podéis realizar las tres para tener más oportunidades.

Plazos

El plazo para realizar las acciones descritas concluirá a las 23:59 horas del próximo martes 20 de marzo. A partir de ese momento, procederé a realizar el sorteo a la mayor brevedad posible.

Una vez publicado el nombre del ganador, éste dispondrá de 48 horas para comunicarme sus datos. Podrá hacerlo desde el formulario de contacto del blog o a través de cualquier red social. Si pasado ese tiempo no lo hubiera hecho, volveré a sortear el pack.

Envío

Podrán participar en el sorteo los residentes en territorio español.

Es Nestlé quien se encarga del envío del premio al ganador.  Por tanto, los participantes en el sorteo aceptan que, en caso de resultar ganador, sus datos personales sean compartidos con esta empresa para que pueda realizarse la entrega del pack.

¡Mucha suerte!

Colaboraciones

SuperMami Bloguera

Desde hace unas semanas, soy una SuperMami Bloguera de Nestlé. Eso significa que podré disfrutar de algunas ventajas exclusivas, como la posibilidad de probar nuevos productos o asistir a eventos organizados por la empresa. Anteriormente ya había tenido la oportunidad de probar la leche de continuación en polvo Nidina 2 Premium gracias a la iniciativa mensual #VocesNestléBebé y la experiencia fue muy positiva. Por eso me puse muy contenta cuando, a modo de bienvenida, recibí en casa un lote de productos para probar. Os cuento con total sinceridad que nos ha parecido.

nESTLE

LECHES CON CEREALES Y DE CRECIMIENTO

Nestlé Pijama Leche y cereales con un 80% de leche de continuación y el 18% de cereales, está indicada para bebés a partir de los seis meses. Se vende en un pack de dos bricks de 250 mililitros. La textura me pareció excesivamente densa, más propia de una papilla que de un preparado para biberón. Mi percepción puede deberse a que nunca he añadido más de un par de cazos de cereales a la leche. Para que el biberón tuviera una densidad más similar a la habitual, añadí un poco de leche de crecimiento. En cuanto al sabor, Daniela no hizo ningún gesto de desagrado. Se tomó su biberón de 210 mililitros con la misma celeridad que de costumbre, y eso que había cenado sólo un rato antes

En cuanto a las leches de crecimiento, Nestlé distingue entre aquellas recomendadas a partir del año y de los dos años. Para cada edad podemos encontrar, además de la variedad original, leche con sabor a cereales o galletas maría en formato de un litro. También podemos optar por un pack de tres cómodos bricks de 200 ml con cañita, aunque este formato sólo está disponible para NESTLÉ JUNIOR Crecimiento 1+ según he visto en la web.

Aunque la variedad que he probado (Nestlé Junior Crecimiento 1+ Original) me ha gustado, lo cierto es que no creo que alargue su uso mucho tiempo. Mi intención es usar la leche de crecimiento sólo para hacer una pequeña transición entre la leche de continuación y la de vaca que consumimos los adultos. Pero si decidís alargar el consumo de productos específicos para bebés, puede resultaros interesante conocer esta información.

GALLETAS

¡¡Me encantan estas galletas!! No las he probado más allá de algún trozo chuperreteado que haya dejado Daniela, pero son tan apetecibles en cuanto se abre el paquete… Como cualquier producto de este tipo, su presencia en la alimentación del bebé debería ser residual. En casa sólo le damos una a Daniela de vez en cuando, y siempre tras su merienda principal. De hecho, aún nos quedan galletas del primer paquete que compramos y, además de ella, también las ha catado mi sobrino.

Las Nestlé Galletitas, a partir de los seis meses de edad, se presentan en un paquete de 180 gramos. Pero la correcta conservación está garantizada gracias a que el contenido se distribuye en cuatro bolsitas de ocho galletas cada una. Según las indicaciones del fabricante, las galletas son perfectas para tomar a partir de los seis meses disueltas en el biberón o puré, y a partir de los diez meses como una galleta convencional. Dado que Daniela tenía dientes con sólo cuatro meses y estas galletas son blanditas en cuanto las toca la saliva, nosotros nunca las hemos utilizado del primer modo.

Las Nestlé PequeGalletas, a partir de los doce meses de edad, se presentan en una bolsa de 180 gramos con autocierre para una adecuada conservación. Este producto aún no lo hemos probado ya que Daniela acaba de cumplir un año y prefiero agotar las existencias de Galletitas antes de introducir estas. Por lo que intuyo por el dibujo y la descripción del producto, son unas galletas con mayor similitud a las clásicas María pero adaptadas al tamaño de las manos de un bebé.

POSTRES LÁCTEOS

Estos son probablemente los productos que más me gustan del pack. En casa los hemos comprado desde que Daniela comenzó con la alimentación complementaria. Quería asentar desde el principio el hábito del postre. Por eso ofrecía a Daniela fruta, leche o, de manera ocasional, un poco de yogur tras la comida principal.

Poco a poco fuimos probando todos los sabores. Daniela siempre ha preferido el Yogolino natural. Entre las demás variedades hacía poca distinción, aunque quizás demostraba menos entusiasmo con los sabores de natilla y petit. Pero en general, todos le gustan muchísimo.

En cuanto a los formatos, sin embargo, no hemos diversificado tanto en nuestras compras. Siempre hemos optado por el pack de cuatro tarrinas de 100 gramos. A mí particularmente es la opción que más me convence. Es cierto que Daniela no se tomaba el yogur entero cuando tenía seis meses, pero tapando bien el yogur y conservándolo en el frigorífico aguanta perfectamente hasta el día siguiente.

No negaré que el formato de Yogolino mini es perfecto para esas edades. Sus seis tarrinas de 60 gramos contienen una cantidad ajustada a las necesidades del bebé, y no tener que guardar la tarrina para consumirla pronto es un plus de comodidad. Pero lo cierto es que a mí nunca me ha compensado pagar más por ello.

Las bolsitas Yogolino es otro de los formatos en los que prima la comodidad. Tampoco las había comprado nunca, aunque sí las había probado gracias a algunas muestras incluidas en canastillas. Es un producto ideal para esos momentos en los que la merienda te pilla de manera imprevista fuera de casa. No necesita refrigeración, ni cuchara, ni babero…

CEREALES

Los cereales son uno de esos productos que ya había probado antes de recibir este lote. No me gusta abusar de ellos, pero suelo añadir un par de cazos al último biberón del día. Las variedades que Nestlé nos ha enviado son las de 8 cereales con miel y 8 cereales con yogur en el clásico formato de 600 gramos. De ellos poco puedo decir más allá de que disuelven bastante bien en la leche. Lo cierto es que es un producto muy explorado por las marcas de alimentación infantil y, salvo en aquellos casos en los que se está trabajando por reducir el porcentaje de azúcar, la diferencia entre unas y otras es mínima.

PURÉS NATURNÉS

Los potitos en general no me gustan. La comida de Daniela siempre ha sido casera y nunca ha llegado a estar completamente triturada. Aproveché que en el momento de comenzar la alimentación complementaria ya contaba con ocho dientes para introducir desde el primer momento los ‘trocitos’. Sin embargo, siempre estuve convencida de dar puntualmente un tarrito preparado. Había escuchado que los bebés que no están acostumbrados a ellos no los toleran cuando intentas dárselos más adelante, y yo no quería verme en esa situación si algún día mi única opción era este tipo de productos. A pesar de esto, tengo que decir que el olor y la textura de los purés Naturnés me agradan más que los de otras marcas.

Podemos encontrar gran variedad de sabores y de formatos. Esto último es lo que más me gusta ya que a veces he usado tarros demasiado grandes y tenía que dejarlos abiertos para consumirlos al día siguiente. Los purés Naturnés se pueden encontrar tanto en tarros de 250, 190 y 130 gramos, así como en bolsitas de 90 gramos.

Por último, me gustaría destacar que mucho de los productos que se han nombrado, como las leches Nestlé Junior Crecimiento, las PequeGalletas, las papillas de cereales y los purés Naturnés, no contienen aceite de palma. Si bien esto es un pequeño paso, al menos reflejas que las marcas sienten la necesidad de adaptarse a las demandas crecientes de sus consumidores.

Y hasta aquí el post de hoy. Ha quedado un poco largo, pero es que el lote era enorme y no quería dejarme nada sin comentar. Sé que estos productos son venerados por unos y aborrecidos por otros. Estaré encantada de leer opiniones respetuosas de ambos sectores si decidís compartirlas conmigo.