Test de embarazo: ¿dónde comprar?
Colaboraciones

Test de embarazo fiables: ¿dónde comprar?

En un post anterior os conté que nunca conseguí resistir la tentación del test de embarazo antes de la beta. Tampoco lo intenté con demasiadas ganas a decir verdad. Antes de empezar mi primer tratamiento de reproducción asistida, ya tenía un lote de pruebas de embarazo. Recuerdo que me harté de buscar información sobre los diferentes modelos y, sobre todo, sobre el mejor lugar para comprar test de embarazo. Estas son algunas de las cosas que saqué en claro.

¿Qué es importante en un test de embarazo?

Al comprar un test de embarazo hay algunas cosas muy importantes que debemos tener en cuenta. La primera de ellas es la sensibilidad de la prueba. Si no tenéis la paciencia necesaria para esperar hasta el día de la beta, necesitaréis comprar un test de embarazo ultrasensible. La sensibilidad ideal para mí en un test de embarazo es de 10 mIU/ml. En el mercado hay pruebas que marcan el positivo desde las 5 mIU/ml, pero no me parecen recomendables. Los niveles normales de hormona HCG en una mujer no embarazada son de entre 0 y 5. La sensibilidad de esos test está justo en el mínimo a partir del cual se considera que existe embarazo, y eso implica que la posibilidad de falsos positivos sea mayor.

Una característica imprescindible en un test de embarazo es la fiabilidad. De nada servirá que el test sea ultrasensible si no podemos confiar en el resultado. En otros post he explicado que los falsos positivos son muy extraños porque los tests de embarazo caseros son muy simples. Para que den positivo tienen que detectar la hormona gonadotropina coriónica humana (HCG) que, salvo poquísimas excepciones, solo está presente en el cuerpo de la mujer durante el embarazo. Pero la lectura del resultado puede ser complicada si aparece la controvertida línea de evaporación. Será importante, por tanto, que eso no ocurra en los test de embarazo que compremos.

¿De qué se puede prescindir?

Lo que buscamos en un test de embarazo es despejar la incógnita de si estamos o no embarazadas. Nada más. El formato de la prueba es absolutamente irrelevante en ese sentido. Los test digitales o en formato cassette son más atractivos, pero el coste será mayor respecto a las pruebas en formato tiras. ¿Compensa pagar más para obtener exactamente lo mismo? Comprar test de embarazo y test de ovulación económicos será lo mejor sobre todo si vais a necesitar más de uno.

¿Dónde y cómo comprar un test de embarazo?

Hay vida más allá de la farmacia para comprar un test de embarazo. De hecho, esos son los establecimientos que hay que evitar salvo que necesitéis la prueba con urgencia. Internet es el mejor lugar para comprar un test de embarazo a precio asequible. Encontraréis el mismo producto a un precio mucho menor. Tendréis los test sin moveros de casa en apenas un par de días. Además, el ahorro puede ser aún mayor al comprar las pruebas en lotes.

En mi caso, utilicé más de 60 tests durante la búsqueda del embarazo. Uno de ellos fue el famosísimo test de embarazo digital comprado en farmacia. Todavía me duelen los casi 20€ que pagué… ¡Con ese dinero podría haber comprado 50 test de tiras!

¿Cuál es vuestra experiencia con los tests de embarazo? ¿Os gusta comprarlos online? ¿Hay algo que consideréis importante a la hora de comprar pruebas de este tipo?

Imagen destacada de la entrada ¿Test de embarazo antes de la beta?
Reproducción asistida

¿Test de embarazo antes de la beta? Cosas a tener en cuenta

Volvemos a hablar de reproducción asistida tras unos meses sin tratar el tema, y lo hacemos para responder a una pregunta muy frecuente. ¿Conviene hacer un test de embarazo antes de la beta? La betaespera es uno de los momentos más estresantes de cualquier tratamiento. Cuando estamos ansiosos por conocer el resultado, los tests caseros que anuncian la detección temprana del embarazo se presentan como una alternativa muy atractiva. Esperar pacientemente el día señalado por la clínica para el análisis de sangre es un acto heroico en esas circunstancias.

Lo ideal es esperar a la beta

La recomendación oficial siempre es esperar a la beta. La cuantificación de la hormona β-hCG en sangre aporta mucha más información de cara a predecir si un embarazo es evolutivo. Aguantar hasta ese momento para conocer el resultado del tratamiento evitará que pasemos malos ratos innecesarios o que nos creemos falsas ilusiones.

Yo nunca aguanté aunque sabía esto. Odiaba las llamadas en las que la clínica de fertilidad comunica algún resultado. En la primera que recibí, me dijeron que tenía que retrasar mi primer tratamiento. El palo fue tan grande que me costó aguantar las lágrimas. Entonces decidí que esperaría esas llamadas sabiendo el resultado siempre que fuera posible.

Las llamadas continuaron siendo un trago que me hubiera gustado evitar, pero me afectaban mucho menos al haber digerido las noticias en casa. Por eso defiendo los tests de embarazo caseros cuando su uso contribuye a reducir la ansiedad de la paciente.

Cosas a tener en cuenta si se hace un test de embarazo antes de la beta

Si eres de esas mujeres que han decidido realizar un test de embarazo antes de la beta, hay algunas cosas que debes tener en cuenta para evitar que la jugada se vuelva en contra y acabes con más ansiedad de la que tenías.

Falsos positivos y falsos negativos

El funcionamiento de los tests de embarazo caseros es muy simple. Para que den positivo tienen que detectar la hormona gonadotropina coriónica humana (HCG) que, salvo poquísimas excepciones, solo está presente en el cuerpo de la mujer durante el embarazo. A pesar de esto, hay mujeres que no se fían al cien por cien del resultado. ¿Pueden estos test dar un resultado erróneo?

Los falsos negativos existen y son muy frecuentes. Se deben normalmente a la realización muy temprana del test. Si aún faltan demasiados días para la beta (o para la fecha en que debería bajar la regla), el consejo es esperar un par de días y volver a realizar el test. Sin embargo, los falsos positivos no existen en condiciones normales. En varios portales he leído que algunos casos de falso positivo son los embarazos bioquímicos, ectópicos, anaembrionarios y molares. No estoy para nada de acuerdo. En esos casos el test no ha fallado. El positivo es real aunque el embarazo no sea viable.

Pero sí que hay un caso de falso positivo bastante común entre las mujeres que nos hemos sometido a un tratamiento de reproducción asistida. Algunos medicamentos usados en estos tratamientos contienen hormona HCG. El test la detectará y dará un falso positivo si lo realizamos antes de que nuestro cuerpo haya eliminado la medicación por completo. Mi primer test de embarazo fue un falso positivo debido al Ovitrelle que me había inyectado trece días antes. Tened cuidado con esto porque muchos os dirán que la medicación desaparece en 10 días, pero cada cuerpo es un mundo. Hay que tomar con cautela los positivos débiles tras haber usado medicación de este tipo.

Seguir las instrucciones al pie de la letra

Cada test de embarazo tiene unas instrucciones concretas sobre cómo realizarlo y leerlo que hay seguir al pie de la letra. Si la marca dice que el resultado aparece antes de 10 minutos, no conviene mirar el test pasado ese tiempo. Con el paso de los minutos, en el mismo lugar donde lo haría el positivo, puede aparecer una sombra grisácea que lleva a confusión. Es la llamada línea de evaporación. Nunca me he cruzado con una, pero son muy frecuentes en algunas marcas.

Si no se seguimos este consejo y vemos aparecer una línea pasado el tiempo señalado en las instrucciones, lo mejor es desechar el test y realizar otro más tarde. Pero pasar horas inspeccionando el test no sirve para nada. Bueno, sirve para volvernos locas. Ese test no nos dirá si estamos embarazadas. Tampoco lo harán con seguridad las personas a las que les pasemos una foto de él. No, no lo harán aunque hayamos pasado la foto a negativo. Así que lo mejor es no malgastar energía en cualquiera de esas acciones.

Mención especial merecen en este punto los test de embarazos digitales. Si algo bueno tienen, es que el resultado no deja lugar a la interpretación. En la pantalla aparece un mensaje claro: embarazada o no embarazada. Pues es más común de lo que parece que, sobre todo cuando el resultado es negativo, las mujeres desmonten el test para mirar las tiras que hay en el interior. Y si en ellas aparecen dos líneas, dudan de lo que han leído en la pantalla. Esto es un error. No sabemos exactamente cómo funcionan los test digitales, pero están diseñados para dar el resultado de una manera concreta. Y solo así deben usarse si no queremos albergar falsas esperanzas.

No intentar predecir el crecimiento de la beta

Los test de embarazo caseros son muy útiles para saber si hay gestación, pero no sirven para predecir el crecimiento de la beta. Es cierto que a medida que los niveles de β-hCG aumentan, las lineas de los test se oscurecen. Pero esto no es nada fiable. La concentración de esta hormona en orina puede variar dependiendo del momento del día, de lo que se haya bebido, etc. Así que usar este método para saber si la beta crece puede traernos más de un quebradero de cabeza innecesario.

Las semanas que aparecen en los tests de embarazo digitales tampoco son fiables para predecir el crecimiento de la beta por las mismas razones. Una buena amiga se hizo dos tests digitales para ver la progresión de las semanas. En el tercero hubo un retroceso y se asustó muchísimo pensando que la beta estaba bajando. Esa misma tarde fue a hacerse un análisis de sangre y los valores eran buenísimos. Tanto que sus mellizos han cumplido ya los ocho meses.

¿Y si el test de embarazo no ayuda?

Si habéis caído en la tentación de los test de embarazo caseros y ahora tenéis más ansiedad que antes, mi consejo es que hagáis lo mismo que mi amiga. El precio de una beta es casi el mismo que el de los test de embarazo digitales y ya son muchos los laboratorios que entregan el resultado el mismo día. Esto no es lo ideal. Como hemos dicho al principio, lo mejor es ser capaz de esperar al día fijado por la clínica. Pero no seré yo quien os diga que hacer lo contrario es imperdonable.

Y vosotras, ¿tenéis alguna anécdota con los tests de embarazo caseros? ¿Os habéis obsesionado con ellos? Yo confieso que llegué a hacer más de 30 en cada transferencia. Eso sí que era una locura. ¿Habéis sido capaces de aguantar hasta la beta?

Reproducción asistida

Consejos para afrontar la betaespera

Muchos de los que estáis leyendo esta entrada quizás no sepáis qué es la betaespera. Pero los que hemos pasado por un tratamiento de reproducción asistida no sólo lo sabemos, sino que sentimos escalofríos cada vez que leemos esa palabra. Y es que la betaespera es probablemente el momento de mayor tensión que se puede vivir en estos tratamientos.

¿Qué es la betaespera?

Se denomina betaespera al tiempo que transcurre desde la inseminación artificial o transferencia de embriones hasta la realización del test de embarazo. Recibe este nombre por la hormona β-hCG, cuya presencia y cuantificación determinará si existe o no gestación. La duración de este periodo dependerá de distintos factores (tipo de tratamiento, días de vida del embrión transferido, protocolo de la propia clínica, causas externas tales como festivos o fines de semana, etc), pero la espera difícilmente será inferior a diez días.

¿Por qué genera tanta tensión?

Imagino que habrá tantos motivos como pacientes, pero lo cierto es que todos coincidimos en lo difícil que es pasar por esta etapa de los tratamientos. En mi caso, la betaespera era un momento complicado porque, además de tener que manejar los nervios por el resultado del tratamiento, me enfrentaba a un periodo de absoluta inactividad tras semanas frenéticas.

Además, en estas semanas experimentaba una total falta de control sobre el resultado que no manejaba nada bien. Una de mis teorías es precisamente que todo lo que hacemos (reposo, beber Aquarius, mantener los pies calientes…) no responde más que a nuestra necesidad de sentir que podemos inclinar la balanza hacia el positivo.

¿Cómo afrontar la betaespera?

A este post le vendría genial ese refrán que dice Consejos vendo y para mí no tengo. Lo cierto es que yo no seguí prácticamente ninguna de las recomendaciones que voy a dar a partir de ahora. Y no estoy segura de si sería capaz de hacerlo si tuviera que enfrentarme de nuevo a un tratamiento de reproducción asistida. ¿Entonces por qué voy a darlas? Porque soy consciente del daño que hace no seguirlas, y si este post le evita eso a alguien me sentiré muy satisfecha.

Para sobrellevar la betaespera no hay recetas mágicas. Mi consejo principal es que cada mujer actúe según lo que le haga sentir bien. Algunas optan por quedarse en casa haciendo reposo, otras prefieren estar de trabajo hasta arriba para no pensar… No hay opción mala. Dicho esto, según mi experiencia, será más fácil mantener la tranquilidad si se siguen estas recomendaciones.

Mantén la mente ocupada

El tiempo parece que pasa más rápido cuanto menos pensamos en él, así que mantenerse entretenida es una gran opción. Dedícate a trabajar en otros proyectos, lee un libro que te guste, pásate horas viendo series, sal de compras… Los días se harán más llevaderos.

Rodéate de personas que te apoyen

Por muy bien que sigas el consejo anterior, el final de la betaespera continuará siendo el tema que ocupe la mayor parte de tus pensamientos. Habrá momentos en los que quieras desahogarte, compartir tu inquietud, expresar tus dudas… Es importante que cuentes con personas que te apoyen completamente, te escuchen y te aporten serenidad.

Yo tenía a mi madre, que esuchaba paciente todas mis cábalas, y a mis apoyos del 2.0. Este grupo estaba formado mayoritariamente por chicas que también se encontraban en tratamiento. Hablar con personas que están pasando por lo mismo que tú puede venirte muy bien. En internet hay foros, grupos de apoyo… Seguro que puedes encontrar un lugar en el que te sientas cómoda.

No abuses de Google y evita comparaciones

¿Quién no ha buscado en Google “síntomas beta positiva” o algo similar? No está mal hacerlo. Soy la primera que se ha pasado horas leyendo todo lo que el buscador me mostraba. Pero muchas veces para lo único que me servía era para desanimarme más.

Internet es muy grande y encontrarás historias de todo tipo. Si notas algún cambio en tu cuerpo y usas esas búsquedas para intentar predecir el resultado del tratamiento, lo más probable es que te acabes encontrando en alguna de estas situaciones:

  • Quizás no encuentres nada. En betaespera nos hiperobservamos y a cualquier cambio (que en realidad puede no serlo y simplemente haber pasado desapercibido en otro momento) le damos una importancia que no tiene. Si te pasas un tiempo buscando información y no acabas obteniendo ningún resultado, es probable que acabes sintiendo que has perdido el tiempo.
  • Corres el riesgo de hacerte demasiadas ilusiones o de llevarte un chasco innecesario. Y es que, a pesar de lo que acabamos de decir, lo más probable es que sí encuentres a alguien que haya escrito sobre lo que estás buscando. Si esa persona acabó teniendo un positivo, reforzará tu teoría de que estás ante un síntoma de embarazo. Y si por el contrario su tratamiento no fue bien, te verás teniendo el mismo final.

Lo cierto es que no hay forma de predecir el resultado de un tratamiento. Los síntomas de embarazo y del síndrome premenstrual son los mismos sobre el papel. Y tampoco todas los sentimos de la misma forma. A lo largo de mis tratamientos tuve dos negativos y dos positivos, y lo que caracterizó todas mis betaesperas fue la absoluta falta de síntomas. En una ocasión tuve más sueño, en otra más sed… pero no creo que nada de eso fuera relevante de cara al resultado.

Llena tu cabeza de pensamientos positivos.

Muchas chicas con las que hablo me dicen “soy pesimista porque así luego no me llevo un palo”. Yo misma he pensado eso alguna vez. Pero si los malos presagios se cumplen, lo que acabo comprobando es que un negativo no duele menos porque nos hayamos pasado quince días pensando que lo ibamos a tener. Para lo único que el pesimismo nos ha servido es para añadir dos semanas de sufrimiento inútil.

Intenta ser optimista y pensar en que tienes posibilidades reales de lograrlo. Por supuesto, hay que mantener los pies en la tierra y saber que ningún tratamiento tiene el positivo asegurado, pero no te niegues la posibilidad de vivir el proceso con ilusión.

Si estás en betaespera, espero que este post te sirva de ayuda. ¡Y que por fin tengas tu positivo! Si ya habéis pasado por alguna, me encantaría leer vuestra experiencia. ¿Estuvisteis tranquilas? ¿Se os ocurren otros consejos?

Reproducción asistida

Mi aborto bioquímico (Primera parte)

Hoy no es un día cualquiera para mí. Pequeño invasor, nombre con el que bauticé a mi primer embrión transferido, podría estar celebrando su primer cumpleaños ya que el 6 de noviembre de 2016 era la fecha probable de parto en mi primer embarazo. Hablar en los términos en los que voy a hacerlo no es fácil.

Es frecuente oírme decir que sufrí un aborto, pero raramente entro en detalles y podría decirse que nunca expreso como me siento respecto a ello. ¿Por qué voy a hacerlo hoy aquí? Porque es la única manera que tengo de responder a todos aquellos que en algún momento sugirieron que debía ocultar esta parte de mi vida. Y voy a hacerlo de tal manera que no tengo suficiente con una entrada.

¿Qué es un aborto bioquímico?

Hablamos de aborto bioquímico cuando hay implantación en el útero pero el desarrollo embrionario se para en una fase tan temprana que el embarazo no llega a ser detectable por ecografía. Esto ocurre con mucha más frecuencia de la que creemos, pero en ocasiones las mujeres que lo sufren no llegan a enterarse.

Es un aborto que no deja señales físicas, a lo sumo una regla más abundante y dolorosa de lo normal. Si no se realiza un test de embarazo en el momento en que la hormona β-hCG es detectable, se pensará que es un simple retraso. El escaso conocimiento de este tipo de aborto lleva incluso a algunas mujeres a pensar que el test que les dio positivo estaba defectuoso.

En reproducción asistida estos abortos no pasan desapercibidos porque las pruebas de embarazo se realizan de manera temprana y a través de análisis de sangre (mucho más precisos que los de orina). Normalmente estos embarazos comienzan con betas bajas que suben irregularmente y que en un momento dado comienzan a decrecer. No fue mi caso, pero ya hablaremos de eso más adelante.

¿Cuál fue mi experiencia?

Pequeño invasor era un buen embrión, para mí era perfecto. He vivido cuatro betaesperas y sólo la de este tratamiento la recuerdo con buen sabor de boca. Estaba segura de que por fin tendría mi positivo. Sólo aguanté una semana para realizar el primer test de embarazo. Esperaba un negativo porque era muy pronto para ver otra cosa, pero apareció una línea tenue que confirmaba que estaba embarazada. Después de ese test vinieron muchos más (de tiras, de cassette, digitales), pero sabía que el definitivo era el análisis de sangre en la fecha programada por la clínica.

El resultado fue muy bueno. Mis niveles de β-hCG eran de 349 mUI/ml en día 16 de vida embrionaria, más del triple de lo que mi clínica consideraba suficiente para dar por confirmado el embarazo. Por eso no era necesario volver a repetir el análisis y me citaron directamente para el seguimiento ecográfico. Aunque estaba nerviosa y sentía miedo, porque cualquier persona en este tipo de proceso lo siente, confiaba en que todo iría bien. A mí me habían pasado ya demasiadas cosas, no iba a sumar un aborto a mi historial.

Me equivocaba. Seis días después me desperté de la siesta temblando de frío. El malestar duró una media hora, pero fue suficiente para que intuyera que algo no iba bien. Todo el mundo decía que no me preocupara, que todo iba bien. Yo misma pensaba que mi mente me estaba jugando una mala pasada y por eso, aunque decidí repetir la prueba de embarazo, no me desplacé a Sevilla para tener los resultados el mismo día. Esperé al lunes y me quedé en un laboratorio de mi ciudad en el que los resultados tardaban 48 horas. Pasé aquellos días entre el miedo por lo que intuía y la culpabilidad por no estar disfrutando cada momento de mi embarazo.

El miércoles, 9 de marzo, podía ir a recoger el resultado. Para entonces ya me había convencido de que me estaba sugestionando por el miedo y en realidad no ocurría nada. En el laboratorio no había comentado que ya tenía un análisis anterior que confirmaba el embarazo, no tenía ganas de volver a escuchar que me preocupaba innecesariamente. Las palabras que escuché al entrar allí me perseguirán siempre: “¡Enhorabuena! Estás embarazada. Tu beta es de 189”. No hay nada más desgarrador que fingir una sonrisa y dar las gracias justo en el instante en que descubres que estás abortando.

Salí de aquel laboratorio con el sobre en la mano, y solo cuando había caminado unos metros me atreví a abrirlo. Allí estaba el número que confirmaba que algo no había ido bien. Al levantar la vista de aquel folio, me encontré con el primer familiar al que tuve que decirle que todo había acabado. En honor a la verdad, quien lo dijo fue mi madre porque yo no encontraba las palabras. Caminé varios metros más hasta que encontré un portal desde el que poder llamar a mi clínica. Expliqué como pude lo que había ocurrido y pedí que le pasaran una nota a mi médico. Me comportaba como una autómata, nunca he invertido tantos esfuerzos en bloquear mis sentimientos. Pero sentía que tenía que zanjar todo aquello antes de dejarme caer.

Me devolvieron la llamada un par de horas más tarde. La información no se había transmitido bien y tuve que volver a escuchar una enhorabuena que esta vez corté de manera radical (tuve que disculparme unos días más tarde). Una vez quedó claro lo que estaba ocurriendo, me pidieron que fuera a la clínica para una nueva analítica que confirmara el pronóstico. Allí los resultados tardarían apenas 2 horas. El camino hasta la clínica me pareció interminable. Ni siquiera recuerdo quien realizó la extracción ni que me dijeron.

Volví a casa esperando recibir una nueva llamada. A estas alturas el nudo que tenía en la garganta casi me ahogaba. Solo podía pensar “aguanta un poco más, podrás hundirte cuando cuelgues”. En torno a las 20:00 horas sonó el teléfono y recibí las noticias que esperaba. La beta seguía bajando, ya estaba en 109, tenía que dejar la medicación y volver en unos días para repetir la analítica y comprobar que los valores seguían decreciendo. Colgué, fui al salón a contarle a mis padres lo que me habían dicho y por fin rompí a llorar. Mi embarazo había acabado. Sumaba un aborto a mi larga lista de infortunios.