Reproducción asistida

¿Merece la pena?

Esta semana, aunque el post trata de reproducción asistida, voy a hablar de una cuestión mucho más personal.

Habitualmente me levanto a las 6:45 desde que empecé a trabajar. Antes de salir de casa, entro en la habitación para “despedirme” de mi hija. Ella duerme más de 11 horas seguidas y no se inmuta por mucho ruido que haga, así que me limito a observarla unos segundos, comprobar que está bien (sí, después de un año sigue asustándome que no respire bien) y marcharme con una sonrisa. Sin embargo, ayer se despertó nada más salir yo de la cama. Quizás intuía que era un día especial y quería darme la oportunidad de verla despierta.

El 16 de enero de 2017 a las 11:25 de la mañana nacía Daniela en un quirófano del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla. Ayer se cumplió un año de aquel momento y no dejé de revivir ese día. El camino hasta el hospital, los últimos monitores, el ingreso en preparto… Y me parece irreal que hayan pasado doce meses.

Pero no sólo recordé esos momentos, sino todos los que me llevaron hasta ellos. Una buena amiga me felicitó y también recordé su camino. Mientras Daniela llegaba al mundo, ella se recuperaba de otro aborto. Pero ayer, además de intercambiar los comentarios típicos de lo rápido que pasa el tiempo, también hablamos de sus preciosos mellizos recién nacidos.

La reproducción asistida es muy dura. Sólo los que hemos pasado por ahí somos plenamente conscientes del desgaste que implica. Cada mala noticia es un mazazo, algunas situaciones dejan cicatrices emocionales muy difíciles de curar y los fracasos van haciendo mella en la confianza que tenemos en nuestro propio cuerpo. Además, si los tratamientos se están desarrollando en el ámbito de la medicina privada, se suma la preocupación por el tema económico. A veces resulta imposible no preguntarse si realmente merece la pena pasar por todo esto.

En mi caso, durante un año me despertaba pensando en reproducción asistida y también a ella le dedicaba los últimos pensamientos del día. Mi vida no giraba en torno a nada más. No me permitía un sólo gasto extraordinario porque mis ahorros eran limitados y estaban reservados para hacer tratamientos y pruebas. Y cuando por fin conseguí el embarazo, no lo disfruté en absoluto porque el miedo era tan grande que ensombrecía todo lo demás. ¿Pero sabéis qué? Volvería a pasar por todo aquello mil veces con tal de tener a mi hija. Cada consulta, los negativos, mi preocupación y todas las lágrimas derramadas han merecido la pena.

No diré que desde que mi pequeña está aquí todo ha sido felicidad. Cada día toca lidiar con situaciones y personas que ponen a prueba mi capacidad de confiar en la bondad humana. Por ello, aunque mi hija es un enorme faro que ilumina cada rincón, durante este año ha habido días malos en los que la tristeza o el desasosiego han sido más grandes que la alegría. Es natural, en incluso sano. Pensar que nuestros hijos pueden en cualquier caso llenarnos de dicha implica descargar en ellos una responsabilidad demasiado grande.

Pero es cierto que su presencia ha mitigado el pesar que algunas decepciones hubieran podido producirme. Cuando la miro, pienso en lo afortunada que he sido al tenerla y en lo absurdo que resultaría no disfrutar de ello. No sería justo para ella ni para mí que otros enturbiaran lo que la vida nos ha dado.

Lo que sí puedo deciros es que aún no ha habido un día en el que no me haya alegrado de tomar la decisión de ser madre soltera justo en el momento en que lo hice. A día de hoy puedo asegurar que fue la mejor elección que he hecho nunca, y la que más satisfacciones me ha dado.

Además, la reproducción asistida también tiene muchas cosas positivas. Dentro de unos años le contaré a Daniela que, mientras esperaba a que ella llegara, me encontré con personas maravillosas con las que comparto un vínculo muy especial. Ese periodo también sirvió para que me conociera mejor. Y aproveché para aprender todo lo que pude acerca de un tema apasionante.

Por lo tanto, basándome en mi experiencia personal, os digo que sí merece la pena. Por ello os animo a todos los que estéis en este tipo de procesos a seguir adelante mientras el cuerpo, la mente y el bolsillo aguante. ¡No os rindáis!

15 comentarios en “¿Merece la pena?”

  1. Me ha encantado el post, súper bonito. Yo también pienso que cada momento vivido durante los 3 años que duró mi búsqueda fueron maravillosos a pesar del dolor. Me hicieron madurar, me hicieron conocerme… y me llevaron a conseguir mi sueño! Son años y momentos que recordaré siempre con gran cariño y de una forma especial, sin ninguna duda!

  2. Felicidades por ese primer año de maternidad! Por nuestros pequeños todo merece la pena y quiénes habéis sufrido un aborto tenéis todo mi respeto y admiración por el valor de enfrentaros a una nueva oportunidad.

  3. En esta circunstancia me hes muy difícil ponerme en tu lugar y el de muchas, no me ha costado quedar embarazada, es más, han venido al mundo, mis 3 hijas, sin planearlo. Pero veo que, sea por el medio que sea, atravesamos temores, angustias, ansiedades; tristezas, alegrías; y que, al final, cuando los tenemos en nuestros brazos, todo queda atrás. El embarazo es solo el comienzo de un largo y hermosos camino por recorrer.

  4. Yo estuve a punto. Tres años de búsqueda, endiometriosis y al final en lista de espera para la FIV por la seguridad social.
    Tras un montón de pruebas, lo conseguimos. Conseguimos entrar en la lista de espera.
    Y aquel día en el que el ginecólogo me lo confirmó…. aquel día yo ya estaba embarazada y no lo sabía.
    Estuve a punto de pasar por ello, pero al final no fue necesario.

    Admiro a todas las mujeres que habéis pasado por un tratamiento de reproducción asistida porque solo quienes hemos tenido problemas para quedarnos embarazadas sabemos lo duro que es…

    Un beso enorme.

  5. Madre mía, yo os admiro! Cuantas veces le digo a mi marido lo afortunados que somos por haber traído a loamos peques al mundo sin ese sufrimiento. Creo que solo sabéis los que lo vivis. Que es imposible hacerse a la idea. Y lo que más pena me da que cada vez conozco a más parejas que conseguir a su deseado bebé se convierte en una camino muy duro. Habrá que quedarse con lo bueno. CON todos lo que al final lo conseguis. Felicidades

  6. Sé lo que se siente. A mí también me tomó 3 años lograr un embarazo. Viví muchos momentos de tristeza durante ese período. Yo no me sometí a tratamientos de fertilidad, pero te entiendo perfectamente cuando dices que el pensamiento de ser madre ocupa tu mente en casi todos los momentos. Cuando me enteré que estaba embarazada, también sentí miedo de que no resultara. Me alegro de que tu sueño se convirtiese en una realidad ¡Muchas felicidades!

  7. Cada vez que leo alguna de vuestras historias solo me viene a la cabeza una palabra: admiración, admiración por todo lo que habéis superado y soportado hasta lograr vuestro sueño. ¡Muchísimas felicidades!

  8. Hola!! cuanto te entiendo. seis años de lucha llevo a mis espaldas y la verdad es que una no es que olvide como se me puede tachar de ello, solo que, quiero vivir una nueva etapa. La maternidad. Tan tan merecida… Un saludo y un beso enorme!

  9. ¡Llegó un poquito tarde, pero felicidades! ¡Qué bien lo explicas todo!
    La verdad es que si, que la reproducción asistida también trae cosas buenas y gente especial como tú.

  10. Guapaaaaaa, llego un poco tarde, pero felicidades!
    ¡Qué bien lo explicas todo! Cierto que la reproducción asistida también trae cosas buenas y personas tan bonitas como tú.
    ¡Un abrazo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *